
Conocida como tal por sus dimensiones y majestuosidad, en realidad San Sava no es una catedral, pero sí es la iglesia ortodoxa más grande del mundo. Dedicada al fundador de la Iglesia Ortodoxa Serbia, se empezó a construir en 1935 en el lugar en el que, según la tradición, el santo fue quemado por los turcos. En un estilo arquitectónico que se puede considerar como neobizantino, no se completó hasta 1989 | Wikipedia / Vol de Nuit