Agosto en guerra: Rusia contra Georgia por el Caucaso
Agosto no sólo fue de los Juegos Olímpicos de Pekín. El 8 del 8,tanques del Ejército de Georgia entraron en la ciudad de Tsjinvali, capital de la separatista región de georgiana de Osetia del Sur.
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El avance de los blindados, que fue acompañado por un intenso fuego de artillería pesada, era el colofón de una escalada de tensión entre Rusia y Georgia, con acusaciones mutuas de iniciar la agresión. Los argumentos de la confrontación pasan desde el terrorismo, el suministro de gas y los oleductos, mafias y contrabando, hasta los añejos sentimientos de independencia impulsados decisivamente por el reconocimiento internacional que logró Kosovo.
Un vez que el conflicto en Chechenia fue “solucionado” a golpe de dos guerras, en la órbita de influencia rusa – que abarca los otros catorce países en los que se fragmentó la desaparecida URSS –, las ansias independentistas regionales se han acentuado en Georgia (Abjasia y Osetia del Sur), Azerbaiyán (Alto Karabaj) y en Moldavia (Transdniester). Salvo Karabaj, que mantiene un estatus muy cercano a la independencia gracias a la ayuda de Armenia, las otras tres zonas gozan de una importante ayuda económica y política de Rusia, quien además mantiene "tropas de pacificación" y ha concedido la nacionalidad al por mayor. |
La historia reciente
Mientras el mundo contemplaba la inauguración olímpica china, los surosetas pedían ayudan a Rusia, su baluarte, para frenar la destrucción de su capital. Los corresponsales desplazados en la zona describieron calles, edificios, avenidas, parques e infraestructuras completamente destruidas. Osetia del Sur denunciaba más de mil muertos en unas cuantas horas. En un mensaje transmitido por la televisión, el presidente Mijail Saakhasvili, anunciaba la liberación de la mayor parte de la capital oseta después de una operación militar planeada concienzudamente y que se desarrolló en dos fases. La primera, desde posiciones georgianas en la frontera común, se desarrolló bajo disparos de artillería pesada y tanques. La segunda se amplió a bombardeos desde aviones Su-25 de fabricación soviética. Aseguró que las operaciones tenían como objetivo el restablecimiento del "orden constitucional", de la "paz" y para salvaguardar la integridad territorial de Georgia. Con las tropas rusas movilizándose y a punto de penetrar en su país, el mandatario enfatizó: "Se trata de un asunto nacional".
Con Vladimir Putin, primer ministro, de visita oficial en Pekín, el régimen de Moscú ordenó dar una inmediata respuesta a Georgia para defender a los ciudadanos surosetas, con pasaporte ruso. Desde su frontera, la artillería pesada comenzó a bombardear las posiciones georgianas. Autorizó, además, el desplazamiento de más de un centenar de carros de combate, blindados y piezas de artillería con destino a Osetia del Sur. El peso de la ofensiva recaería en los hombres que componen la 58va. División del Ejército ruso.
Enarbolando la defensa de ciudadanos con pasaporte ruso, las tropas del Kremlin contraatacaron y cruzaron la frontera de un país por primera vez desde el fin de la era soviética.Con menor poderío, los soldados, blindados y aviones georgianos hicieron frente a la maquinaria de Rusia que avanzó rápidamente para "liberar" Osetia del Sur y ocupar las ciudades georgianas de Tkiavi, Sveneti, Kurta y Gori (donde nació Stalin). Aprovechando el momento, los separatistas de Abjasia abrieron un segundo frente al atacar y expulsar a las tropas de Georgia instaladas en el desfiladero de Kori. |
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Los rusos apoyaron a los separatistas e instalaron en la zona un contingente de nueve mil soldados en “misión de paz”. Ocuparon también el estratégico puerto de Poti, a orillas del Mar Negro. Allí destruyeron instalaciones militares y se adentraron hasta Zugdidi y Senaki. Ucrania, seguida de Polonia y las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), reaccionó en apoyo de Tiblis y emitió un decreto en el que obliga a los buques rusos de la flota del Mar Negro a pedir permiso con anticipación para dejar su base en Crimea.
Con la guerra muy cerca de sus límites, la Unión Europea se movilizó. Ante la ausencia de una enérgica presión de EEUU sobre Rusia que sólo se explicó –según los analistas internacionales– por la necesidad de Washington de contar con el apoyo de Moscú ante el desafío nuclear que mantiene Irán, la responsabilidad de diseñar una estrategia de mediación recayó en el presidente en turno de la UE, el francés Nicolas Sarkozy. Obligada a replegar sus tropas y ofrecer su firma en un acuerdo de alto el fuego ante el avance de los rusos, Georgia pidió con escaso éxito ayuda a su aliado estadounidense.
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Sarkozy interrumpió sus vacaciones estivales y encabezó una delegación que se entrevistó en Moscú con el presidente Dmitri Medvédev. En horas viajó a Tiblis donde se reunió con el presidente Mijaíl Saakashvili. En ambas citas logró que fuera aprobada una tregua que incluía seis puntos: la renuncia al uso de la fuerza; el cese definitivo de todas las acciones militares; el libre acceso a la ayuda humanitaria, y el regreso de las Fuerzas Armadas de Georgia a su lugar de emplazamiento habitual. Además, los rusos aceptaron retirar sus tropas a la línea que existía antes del estallido del conflicto aunque lograban una autorización para tomar medidas de seguridad adicionales hasta la creación de los correspondientes mecanismos internacionales. El último punto era uno de los más controvertidos porque planteaba dar comienzo a un debate internacional para decidir el futuro estatus de las separatistas Osetia del Sur y Abjasia y determinar la vía de garantizar su seguridad. Rusia lograba que la comunidad internacional aceptara hablar de los territorios no reconocidos sin mencionar la integridad territorial georgiana. |
Tres mil o cinco mil muertos
El acuerdo alcanzado entre Rusia y Georgia, con la mediación de la UE, no se aplicó inmediatamente. A pesar de la entrada en vigor del compromiso, las tropas rusas tardaron casi una semana en retirarse de territorio georgiano no sin antes permitir que milicianos surosetas saquearan y realizaran actos de pillaje en pueblos y localidades georgianas. La más castigada de todas fue Gori: cientos de casas y edificios oficiales fueron reducidos a cenizas. Los mandos rusos, en tanto, autorizaron "operaciones de castigo" contra infraestructuras civiles y militares bajo el pretexto de "cubrir su repliegue". Sobre su retirada, el subjefe del Estado Mayor General, Anatoli Nogovitsin, declaraba: "Sólo puedo decir que no saldremos tan rápido como vinimos". Por su parte, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el general Vladimir Boldirev, declaró que "estamos sólo en el tercer día de retirada" y anunció que en total necesitarían "diez". En Moscú, el ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, desvelaba el plan ruso al anunciar que unos quinientos "soldados de paz" permanecerían indefinidamente en territorio de Osetia del Sur.
El punto de inflexión en el conflicto llegó cuando los miembros de la Duma (Cámara de Diputados) y del Consejo de la Federación de Rusia (Senado) aprobaron por unanimidad, en sesiones separadas, una resolución en la que pidieron al presidente Dmitri Medvedev reconocer la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Un día después, provocando la enérgica reacción de EEUU y la UE, Medvedev anunció que había firmado los decretos para reconocer como estados soberanos a las regiones separatistas georgianas.
Bajo la sospecha de la propaganda, las partes en conflicto han puesto cifras a los muertos y heridos. El número de víctimas mortales, según las fuentes, oscila entre tres mil y cinco mil personas. Los heridos aún no han podido ser cuantificados. El Estado Mayor ruso, en tanto, informó que en los días de guerra murieron 95 soldados, 210 resultaron heridos y hay 24 desaparecidos.
Conclave en Denver o la asunción de Obama
Durante cuatro días, el Pepsi Center de Denver se transformó en una enorme plataforma para elevar a Barack Obama a los "cielos electorales" del Partido Demócrata en su carrera a la Casa Blanca. La puesta en escena, sobre todo el último día en el estadio INVESCO, con una capacidad de más de 70.000 personas, tuvo todo lo que los más de cuatro mil delegados y miles más de simpatizantes querían ver: el veterano Ted Kennedy, hermano del presidente asesinado John Fitzgerald Kennedy; los Clinton, grandes adversarios políticos, rendidos; la posible próxima primera dama resaltando las virtudes de su marido; el aspirante a la vicepresidencia, cargando contra el "gran enemigo" John McCain, y a un aspirante presidencial otorgando promesas a diestra y siniestra.
El jueves Obama puso punto final a la convención con un discurso en el que no olvidó a su rival republicano, de quien dijo que "es un hombre que se merece nuestro respeto porque ha sido soldado y ha defendido al país con valentía, pero no puede darnos el cambio que se merece EEUU". El senador por Illinois usó su vida como ejemplo del sueño americano, pues fue capaz de salir adelante con "sacrificio y trabajo".
Además, Barack Obama proclamó su desconfianza en el mercado para resolver los problemas económicos y conminó a los empresarios a "cumplir con sus responsabilidades creando puestos de trabajos americanos, cuidando a los trabajadores americanos y jugando según las reglas del camino". Asimismo, manifestó su fe en el Estado para "protegernos contra los daños y proporcionar a cada niño una educación decente, mantener las aguas limpias y los juguetes seguros" y prometió acabar con la dependencia energética de los EE.UU. del exterior en 10 años.
Un día antes, el ex presidente Bill Clinton había asegurado que Obama está preparado para liderar a los EEUU y restaurar el liderazgo del país en el mundo. Refiriéndose a la dura batalla de las primarias, dijo que "fue de tal intensidad que el calor que generaron [Hillary y Obama] incrementó el calentamiento global". El conclave demócrata fue abierto el lunes 25 por Michelle Obama. En su alocución, repasó la vida privada y pública de su marido, de quien dijo sentirse orgullosa porque sería un "presidente extraordinario".
Al día siguiente del discurso de aceptación de Obama, John McCain anunciaba en un mitin en Ohio, uno de los estados decisivos, que Sarah Palin, gobernadora de Alaska, sería su compañera de ticket electoral. Palin (44 años) ex candidata a Miss Alaska y periodista deportiva, comenzó su carrera política como concejala de una localidad de su estado. Tras ser elegida vice gobernadora en 2002, cuatro años después consiguió la nominación para gobernadora después de derrotar en las primarias al también republicano Frank Murkowski. También ha destapado escándalos de corrupción de varios dirigentes de su partido en Alaska, incluido el senador Ted Stevens.
Independiente, hecha a sí misma, de origen humilde y casada con un empleado en un campo petrolífero, esta superwoman proporciona a McCain algunas características que algunos habían echado en falta en su perfil: compromiso firme con la reducción del papel del Estado en la economía, disciplina fiscal (en 2007 obligó a los legisladores a recortar un 5% el gasto presupuestario) y moderado conservadurismo social. Palin posee un perfil cercano a la ciudadanía y una experiencia política y ejecutiva sobre el terreno que contrastan vivamente con la trayectoria elitista de su rival demócrata, el distinguido senador Joe Biden de Delaware.
Y en nuestra sección de Opinión...
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