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Ferrán Fontal: "Trump no es un loco ni un tonto, sus decisiones estarán muy medidas"

Quedan sólo diez días para que Trump asuma la presidencia, su socio en España nos ayuda a conocer un poco más al presidente más imprevisible de EEUU.

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Un simpatizante de trump sostiene una pancarta con su rostro | EFE

El próximo día 20 Obama abandonará la Casa Blanca y Estados Unidos tendrá un nuevo presidente, Donald Trump, que ha llegado al poder tras las que quizá hayan sido las elecciones más polémicas de la historia y que se presenta sin duda como el más imprevisible de las últimas décadas, tanto por su escasa experiencia política anterior –aunque hace lustros que dejó claro su interés por la política- como por su propia personalidad.

Resulta por tanto extremadamente interesante hablar con Ferrán Fontal, probablemente el español que mejor conoce a Donald Trump: ha trabajado con él durante años en proyectos inmobiliarios en todo el mundo y, de hecho, tras la reactivación del mercado está empezando a hacerlo de nuevo con el holding familiar que ahora dirige el hijo mayor del magnate.

Tuvimos la oportunidad de hacerlo en Libertad Digital hace unos días, en una larga conversación que, obviamente no aclaró lo que va a hacer Trump, pero sí lo que no es el ya casi nuevo presidente: "No es ningún loco y no es tonto, sus decisiones van a estar muy medidas y pensadas", asegura convencido Fontal, aunque admite que "no pasarán desapercibidas y generalmente generarán malentendidos y algún tipo de conflicto".

Es decir, seguirá habiendo titulares y diversión periodística, sobre todo porque Fontal no tiene "ninguna duda de que va a ser el presidente que más decisiones va a tomar sobre la gestión de su país, algunas más neutras y otras con las que romperá esquemas".

Algunos rasgos personales

Sin duda la personalidad de Trump es polémica y su voluntad de pisar callos podría considerarse notable, pero para Ferrán Fontal los aspectos más criticados de esa personalidad simplemente no son ciertos, como por ejemplo su supuesto machismo o su presunto racismo: "Durante seis largos años de nuestra colaboración empresarial me he encontrado muchas veces con él tanto en la Torre Trump de Nueva York como en otros proyectos de la empresa en Chicago o en República Dominicana y no he visto nunca ninguna iniciativa o actitud en ese sentido. Evidentemente "es provocador y no pasa desapercibido" –reconoce nuestro interlocutor-, "le gusta provocar porque es parte de su forma de ser y actuar".

Una forma de ser que aplica a su estrategia de negociación: "Él primero provoca, genera una situación de estrés y luego se sienta a negociar" y además "va a incorporar fórmulas de negociación nuevas y frescas en el día a día de la Administración".

Más sobre la técnica de negociación de Trump: "Es muy sencilla, lo difícil es aplicarla, él de entrada provoca una cierta incertidumbre, estrés y sensación de cambio, no genera nada de estabilidad. A partir de ahí ya empieza la negociación con una cierta ventaja". Lo más relevante es que Fontal se muestra convencido de que Trump "va a incorporar fórmulas de negociación nuevas y frescas en el día a día de la Administración".

Pero quizá lo que más destaca nuestro interlocutor sobre Trump –un hombre al que evidentemente admira- es su capacidad para sobreponerse a los problemas: "Se multiplica ante las adversidades, lo ha demostrado en su historia profesional como emprendedor, en la que ha quebrado varias veces, y durante esta campaña en la que ha tenido zancadillas y contratiempos importantes y contra todo pronóstico ha ganado".

Y ya antes que eso ha tenido que "luchar también contra su propia familia" asegura Fontal, ya que a los hijos de Trump les parecía que la carrera política de si padre "no era lo más adecuado para la empresa". Las elecciones, la familia y también "unas primarias en su propio partido con ocho candidatos más, entre ellos algunos de tanto calado como Jeff Bush".

Mensajes básicos, pero de calado

¿Qué explica la victoria de Trump, además de esa capacidad de sobreponerse a los problemas? Según Ferrán Fontal la credibilidad: "Sus mensajes pueden ser básicos, pero cala muy profundamente, transmite mucha seguridad y la gente se lo cree".

"Durante la campaña –nos explica nuestro interlocutor- se ha basado en dos ejes: decir que hará más seguro el país, que va a proteger a los americanos, y también que los va a hacer más rentables, a crecer económicamente. Y le han creído". Conseguir que estos mensajes calasen "ha hecho que se moviese hasta el voto hispano, que le han votado en un porcentaje alto, a pesar de que había todos esos miedos y en teoría era su enemigo".

Precisamente, esa capacidad de darle la vuelta a lo que en principio deberían ser relaciones complicadas es otra de las virtudes de Trump que destaca Fontal: "Es capaz, en el mejor sentido, de pactar con el diablo: de sentarse con un enemigo político al que ha vapuleado y machacado y convencerlo de que forme parte de su equipo". Así que cree que no tendrá mayor problema en granjearse los apoyos que necesita en el Congreso y el Senado para llevar adelante su programa político.

Un empresario peculiar

Como Trump, el propio Ferrán Fontal es un empresario un tanto peculiar, no desde luego tan polémico como el presidente electo y desde luego mucho más agradable con la prensa, pero sí ha tenido una carrera poco convencional: empezó en el sector del automóvil, en el que tuvo responsabilidades en firmas como Volvo o Kia España, y después saltó al campo inmobiliario.

Pero no fue el salto que cabría esperar: en lugar de aprovecharse de que el mercado vivía un auténtico boom en España Fontal prefirió centrarse en proyectos internaciones y eso le llevó a colaborar con los Trump y a algunos éxitos como que en el Trump Soho de Nueva York los inversores españoles superaron el 30% de la inversión total siendo, por supuesto, el país con más porcentaje aparte de EEUU.

En los últimos años ha apostado por Perú y por otro sector: la minería, que en su opinión tiene un potencial enorme en el país andino, "el número uno mundial" porque "explotándose sólo un 10% de todo lo que tiene" ya es uno de los principales productores de oro, cobre y otros metales y minerales.

Fontal destaca que, aunque queda mucho por hacer, Perú es un país de grandes oportunidades: "El nuevo gobierno ha dado tranquilidad a los inversores internacionales y hay grandes planes de infraestructuras" y además, "tiene muy poca deuda".

Las expectativas son tan buenas que también se ha embarcado en una gran operación inmobiliaria: el condominio Flamencos -85 hectáreas de viviendas de lujo con playas artificiales a un par de horas de Lima- y también están en las fases iniciales de proyectos en la capital peruana… y en Madrid, donde podría dar una gran sorpresa.

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