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Los terroristas se entrenaron en Libia y entraron en Túnez en diciembre

Túnez ha redoblado la seguridad en edificios oficiales, puntos estratégicos e, incluso, en la Radio Nacional Tunecina, que ha recibido amenazas.

LD/ Agencias
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Un agente fuertemente armado este viernes en Túnez | EFE

Los autores del atentado que el miércoles acabó con la vida de una veintena de turistas extranjeros se formaron en las filas de la rama libia del Estado Islámico y entraron en Túnez desde el país vecino, informaron fuentes de seguridad. Según el secretario de Estado de asuntos de Seguridad tunecino, Rafik Chelly, los autores entraron en el país de forma clandestina el pasado mes de diciembre.

"Sabemos que se entrenaron en alguno de los campos para tunecinos takfiries (rama ultra radical del Islam) de Libia, en Sabratam Bengasi o Derna", este última ciudad bastión del EI en el este de Libia, afirmó el responsable, citado este viernes por medios locales. Chelly admitió que estaban en el objetivo de la policía y que eran investigados, pero se desconocía que pudieran estar planeando un ataque de esta envergadura.

Ahora las autoridades tunecinas han redoblado la seguridad en torno a los edificios oficiales y estratégicos, y en los lugares turísticos, tras las medidas anunciadas este jueves por el Consejo Superior de Defensa y Seguridad reunido desde el ataque terrorista en el Museo del Bardo.

Se han multiplicado los diferentes controles compuestos por fuerzas de seguridad y militares en los accesos al puerto marítimo de la villa de La Goleta, "a pocos kilómetros del centro de la capital tunecina, en donde atracaban los cruceros antes del atentado del pasado miércoles que causó 23 muertos.

En la ciudad histórica de Cartago, los alrededores del palacio presidencial del jefe del Estado amanecieron con más efectivos militares, ahora armados también con fusiles de asalto y metralletas pesadas sobre trípode, mientras que se multiplicó la presencia policial en las cercanías de los principales monumentos históricos. En los dos accesos al pueblo turístico de Sidi Bu Said, a 17 kilómetros de Túnez capital, se han instalado controles fijos para los automóviles.

Y en la capital, la sede de la Radio Nacional Tunecina (RNT) se ha reforzado la seguridad con policías tras haber recibido supuestas amenazas de atentado terrorista, según dijo el portavoz del ministerio de Interior a una radio local.

El atentado se produjo el miércoles cuando un joven de unos 20 años armado con un fusil abrió fuego contra un grupo de turistas hispanohablantes que se hallaban en un autobús en la zona de aparcamiento del Museo del Bardo, el más importante de Túnez. Tras los disparos, en los que murieron siete personas -entre ellas una pareja de jubilados españoles- los atacantes retuvieron a numerosos rehenes y se atrincheraron en una zona ajardinada que existe entre el museo y el vecino edificio del Parlamento, al que trataron de acceder. En la operación policial posterior murieron otras 14 personas, según el balance definitivo de víctimas mortales, establecido en 23 personas.

El atentado fue reivindicado en un vídeo colgado en internet por el grupo terrorista Estado Islámico, afincado en amplias áreas de Irak y Siria.

El jueves, fuerzas de Seguridad tunecinas anunciaron que se habían practicado nueve detenciones y que se interrogaba a cuatro personas por su presunta participación en los hechos y a otras cinco por haber dado apoyo y cobertura a la célula. Los agentes no descartaban que los terroristas hubieran tenido apoyo logístico del grupo yihadista local Ansar al Sharia, que tiene sus bastión en la región de Kasserin, una zona abrupta y montañosa pegada a la frontera con Argelia. Allí, a mediados del pasado mes de febrero, un grupo de terroristas abrió fuego contra un puesto de control de la Guardia Nacional y mató a cuatro agentes.

Desde entonces, la Policía y el Ejército tienen abierta una gran operación para detener a los autores y controlar un territorio de unos cien kilómetros cuadrados de exclusión militar donde se concentran yihadistas provenientes de varios países del Sahel.

El mismo miércoles, el padre de uno de los presuntos terroristas abatidos explicó que desconocía el paradero de su hijo y que creía que había viajado a Irak y Siria para sumarse a las filas de Estado Islámico.

Ante esta situación, el gobierno convocó el jueves una reunión especial de Seguridad para implantar nuevas medidas que blinden un país que es el mayor exportador de yihadistas a Siria e Irak, unos 3.000 según fuentes de la lucha antiterrorista.

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