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Los diez gestos más impactantes del viaje del Papa Francisco a Tierra Santa

En su corto pero intenso viaje el Papa ha realizado numerosos gestos. También se desvió de la agenda para rezar por las víctimas del terrorismo.

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El Papa se abraza en el Muro con un rabino y un líder musulmán | EFE

La histórica visita del Papa Francisco a Tierra Santa, en su viaje a Jordania, los territorios palestinos e Israel, ha sido fulgurante. En menos de tres días ha presidido decenas de actos y se ha reunido con distintos dirigentes políticos y religiosos. Tal y como es costumbre, el Papa no ha defraudado y pese a que la agenda era pormenorizada, se ha llegado a saltar el protocolo para protagonizar algunos momentos más que simbólicos.

Para Francisco este viaje era especial. En Buenos Aires tuvo una relación muy estrecha con la comunidad judía y gracias a la diáspora trató con católicos de rito oriental, muy numerosos en Argentina. Además, quería conmemorar la histórica visita de Pablo VI a Israel tras siglos sin que un Papa visitase la tierra de Jesús.

En este viaje, Francisco ha hablado de la guerra en Siria, de la violencia en el islam, de la relación con los judíos y de la unidad de los cristianos. Además, ha querido tener un especial recuerdo para las víctimas del terrorismo. Estos son los momentos más importantes del Papa en Tierra Santa:

1. El abrazo de las tres religiones

Uno de los momentos más simbólicos del viaje a Tierra Santa del Papa se produjo junto al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén. Francisco acudió al lugar y, al igual que hicieron los pontífices anteriores, rezó ante el Muro y dejó un mensaje entre las grietas, en el que había escrito en español un Padre Nuestro. "Lo he escrito a mano en español porque es la lengua en la que lo aprendí de mi madre", dijo. Tras este gesto y frente al Muro se produjo quizá la escena más llamativa cuando el Papa se abrazaba con dos amigos, pero que son algo más que eso. El líder de la Iglesia Católica se abrazaba en los santos lugares con un rabino, Abraham Skorka, y con el líder musulmán, Omar Abboud. Los tres emocionados decían: "Lo logramos". Un gesto que querían extrapolar a una tierra que lleva demasiado tiempo en conflicto.

2. El mensaje al islam en la Explanada

En Jerusalén, Francisco ha realizado importantes gestos y,aunque la diplomacia ha primado sobre todo, no ha dejado de defender ciertos ideales sin importarle el lugar elegido para ello. Una de las paradas en la ciudad santa pasaba por la Explanada de las Mezquitas. Allí fue recibido por el gran mufti. "Musulmanes, cristianos y judíos reconocen a Abraham, si bien cada uno de manera diferente, como padre en la fe y un gran ejemplo a imitar. Él se hizo peregrino, dejando a su gente, su casa, para emprender la aventura espiritual a la que Dios le llamaba", afirmó el Papa.

Sin embargo, desde este lugar clave para los musulmanes lanzó un importante mensaje: "a todas las personas y comunidades que se reconocen en Abraham: respetémonos y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas. Aprendamos a comprender el dolor del otro. Que nadie instrumentalice el nombre de Dios para la violencia. Trabajemos juntos por la justicia y por la paz".

3. Visita al Museo del Holocausto

La visita al Yad Vashem, el memorial del Holocausto, era uno de los puntos que más interés había despertado. Allí, un compungido Francisco acompañado del presidente Simon Peres pronunció emocionado unas palabras ante la barbarie perpetrada por el ser humano durante el siglo XX. "Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta máxima idolatría, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que tú modelaste del barro, que tú vivificaste con tu aliento de vida. ¡Nunca más, Señor, nunca más!".

El Papa, en el Museo del Holocausto | Cordon

4. Flores al fundador del sionismo

En su jornada en Jerusalén, el Papa tenía un acto que se salía un poco más de lo normal. En este sentido, desde el Muro de las Lamentaciones se trasladó al Monte Herzl y ayudado por una joven y un joven cristianos depositó una corona de flores en el cementerio nacional de Israel en la tumba de Theodore Herzl, fundador del Movimiento Sionista.

5. Homenaje a las víctimas del terrorismo

Durante su estancia en el cementerio nacional de Israel, Francisco protagonizó uno de los momentos que le han caracterizado durante su Pontificado, la espontaneidad. De este modo, se saltó la agenda y se desvió del itinerario para acudir a rezar en una lápida dedicada a las víctimas del terrorismo en Israel.

6. Reconciliación entre judíos y cristianos

Francisco también quiso hablar de la reconciliación entre judíos y cristianos, relación que durante siglos ha sido distante. En el Gran Rabinato de Israel, en el que se reunió con los dos grandes rabinos, el askenazita y el sefardita, destacó cómo ha evolucionado la relación entre ambas religiones. "Este camino de amistad -dijo Francisco- representa uno de los frutos del Concilio Vaticano II". Además, añadía que estaba "convencido de que cuanto ha sucedido en los últimos decenios en las relaciones entre judíos y católicos ha sido un auténtico don de Dios, una de las maravillas que Él ha realizado, y por las cuales estamos llamados a bendecir su nombre".

7. El reconocimiento de los dos estados

En su llegada a Israel y tras pasar por Belén, lugar perteneciente a los territorios palestinos, el Papa tuvo en Tel Aviv una de las escasas manifestaciones políticas al hablar sobre la situación palestino-israelí. En la misma línea que Benedicto XVI, el Pontífice argentino afirmó que "sea universalmente reconocido que el Estado de Israel tiene derecho a existir y a gozar de paz y seguridad dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Que se reconozca igualmente que el pueblo palestino tiene derecho a una patria soberana, a vivir con dignidad y a desplazarse libremente. Que la solución de los dos Estados se convierta en una realidad y no se quede en un sueño". Además, el Papa ha invitado a rezar juntos en el Vaticano en las próximas semanas al presidente de Israel, Simon Peres y al líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas.

8. La unidad de los cristianos

Uno de los puntos más importantes y motivo principal del viaje del Papa a Tierra Santa, era su encuentro con el patriarca de Constantinopla. Este viaje conmemoraba el 50 aniversario del viaje de Pablo VI y su histórico encuentro con el patriarca Atenágoras. Por ello, en este viaje se han producido numerosos actos de carácter ecuménico. Y tras firmar una declaración conjunta Francisco se trasladó junto al patriarca Bartolomé al Santo Sepulcro. Allí el Papa alentó la tan ansiada pero lejana unidad de los cristianos.

''Ciertamente no podemos negar las divisiones que todavía hay entre nosotros, discípulos de Jesús: este lugar sagrado nos hace sentir con mayor dolor el drama. Y, sin embargo, cincuenta años después del abrazo de aquellos dos venerables Padres, hemos de reconocer con gratitud y renovado estupor que ha sido posible, por impulso del Espíritu Santo, dar pasos realmente importantes hacia la unidad. Somos conscientes de que todavía queda camino por delante para alcanzar aquella plenitud de comunión que pueda expresarse también compartiendo la misma Mesa eucarística, como ardientemente deseamos; pero las divergencias no deben intimidarnos ni paralizar nuestro camino", indicó el Papa.

9. Paz en Siria

Desde el inicio de su Pontificado, Francisco se ha empeñado en que no se olvide el conflicto de Siria y en numerosas ocasiones ha pedido la paz para el país. No podía ser menos en este viaje. En Jordania, donde hay decenas de miles de refugiados sirios, el Papa pidió una resolución urgente para la guerra civil que vive el país. Ante el Rey de Jordania indicó que "la paz ni se compra ni se vende, es cuestión de gestos" y añadió que "es un don que debemos construir mediante gestos grandes y pequeños en nuestra vida cotidiana".

10. Eucaristía en el Cenáculo

Otro gesto simbólico de la visita ha sido el permiso para que el Papa pudiese celebrar la Eucaristía en el Cenáculo, el lugar en el que se celebró la Última Cena, así como Pentecostés. Es un lugar santo para los cristianos pero que pertenece a Israel. El Vaticano lleva años negociando la cesión de este importante lugar, aunque la presencia de la tumba del Rey David en la planta inferior ha dificultado sobremanera este acuerdo. Sin embargo, éste está más cerca que nunca a pesar de la ola de ataques a iglesias cristianas perpetrados por extremistas judíos que se oponen a dicho acuerdo. Celebrando allí la misa, el Papa ha cumplido un sueño.

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