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Tras el acuerdo en EEUU

Google comenzará a negociar acuerdos para publicar libros europeos

Tras conocerse los primeros detalles del acuerdo con los editores norteamericanos de libros, y a la espera de la decisión de las autoridades antimonopolio, Google ya ha dado el siguiente paso para conseguir una biblioteca virtual con más títulos.

Portaltic/EP

El responsable de Google Books España, Luis Collado, aseguró que "en las próximas semanas" esta compañía tiene previsto reunirse con responsables del sector del libro "de cada país europeo" para ampliar su catálogo.

La principal modificación del texto, que ha contado con el visto bueno del gremio de autores y la asociación de editores, es la reducción del catálogo a todos los libros registrados en las oficinas de copyright en Estados Unidos, además de los publicados en países del entorno anglosajón: Reino Unido, Australia y Canadá (en este último caso, sólo sus títulos en inglés).

En este sentido, Collado destacó que "cualquier libro internacional" que no esté contemplado en estos países "quedará fuera", salvo excepciones. Así, si algún editor español –o de cualquier otra zona– ha registrado su libro en el registro estadounidense, sí podrá optar a una compensación económica, en concreto, 60 dólares por obra digitalizada.

En una conversación telefónica con la prensa, Collado calificó de "oportunidad perdida" el haber ampliado el acuerdo con los editores a Europa. "Es una pena que todos esos libros, que almacenan mucho conocimiento, no van a tener la visibilidad y la capacidad para volver a generar ingresos para sus titulares, pero la intención es empezar a hablar con grandes centros de producción editorial", apuntó.

A día de hoy, el buscador se encuentra a la espera de conocer la decisión del juez de Estados Unidos encargado del caso, todavía sin fecha concreta, aunque podría llegar en enero del próximo año. "Ahora el juez deberá organizar una audiencia con ambas partes para solucionar cualquier duda e incluso, pedir informes adicionales", señaló.

Respecto a las críticas surgidas desde diversos sectores por entender que se trataba de un acuerdo privado que afectaba a las leyes de un país, Collado reiteró que el nuevo documento es ahora "más flexible". En este apartado, destacó que permite "a terceras partes" –empresas de tecnología, distribuidores de libros– llegar a acuerdos similares o modificar aspectos económicos.