
Aunque se admita que hubo aviones estrellándose contra las torres, que éstas colapsaran debido al choque es quizá la objeción más habitual. La primera afirmación, completamente cierta, es que el combustible de los aviones no era suficiente para que el acero que formaba la estructura de los rascacielos se fundiera. Sin embargo, no hacía falta tanto: bastaba con que perdiera parte de su resistencia, para lo cual es necesaria mucha menor temperatura, siendo suficiente la provocada al quemarse el combustible de los aviones. Además, no fue lo único que se quemó, pues el incendio inicial provocó otros que fueron los que, de hecho, terminaron por hacer colapsar las torres. | NYPD