
Esta del Vesubio es quizá la erupción mejor documentada de la antigüedad. Entró en erupción en el año 79, poco después de que el emperador Tito ascendiese al trono. Las cenizas enterraron las ciudades de Pompeya (en la imagen) y Herculano. Se calcula que murieron unas 15.000 y 30.000 personas.