
Decébalo, rey de los dacios, se suicida tras su derrota frente a las tropas romanas del emperador Trajano en el año 106. En el siglo II el Imperio Romano alcanzaba su máxima extensión. Dos siglos después estaba agonizando. Cayó oficialmente en el año 476, pero en realidad había desaparecido mucho antes víctima de los excesos financieros de sus gobernantes.