
Un grupo de marineros británicos bombardea en 1854 la fortaleza de Bormasund, en el mar Negro. Inglaterra será durante un siglo la potencia hegemónica gracias a su dominio de los mares y a la riqueza que le provee la temprana industrialización. Pero la 1ª Guerra Mundial hiere de muerte al Imperio. El reino se endeuda y pierde su capacidad de defenderse. En la segunda mitad del siglo XX, el British Empire se evapora.