Transatlantic Network 2020
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CRÓNICA DESDE BELFAST PARA LIBERTAD DIGITAL

Arranca la red transatlántica de líderes jóvenes

El evento está teniendo lugar en Belfast: cien jóvenes líderes de ambos lados del Atlántico celebran una cumbre sobre el vínculo entre EE UU y Europa. Uno de los dos participantes en representación de España, Álvaro Vermoet, cuenta lo ocurrido en los primeros días para Libertad Digital.

Noticia publicada el 03-10-2008

LD (Álvaro Vermoet, Belfast) El British Council hace mucho más que garantizar una educación inglesa de calidad a estudiantes de los rincones más remotos del planeta. Se dedica, también, a ayudar a mejorar la imagen del Reino Unido en el mundo a través del diálogo internacional. Su última iniciativa es la Transatlantic Network 2020, que se está celebrando del 29 de septiembre al 4 de octubre en Belfast (Irlanda del Norte, Reino Unido) y Dublín (República de Irlanda).

La idea es reunir a jóvenes de entre 25 y 35 años de ambos lados del Atlántico (América del Norte y Europa) con el fin de crear una red de contactos entre quienes, según los criterios de selección del British Council, ejercerán un liderazgo político en sus países en el año 2020. Escribo esta crónica para Libertad Digital como uno de los jóvenes elegidos para representar a España en esta cumbre. Como he hecho otras veces desde distintos cargos institucionales, como el Consejo Escolar del Estado, pretendo abrir este tipo de eventos a los lectores, narrando los hechos y analizándolos desde la perspectiva del liberalismo nacional.

La TN2020 comenzó con la inauguración de la sesión plenaria y la creación de grupos de trabajo. Yo estoy adscrito a The utility of force, que trata del uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Además de los talleres de trabajo, fuimos invitados a visitar las instalaciones del Ejército británico y de la Policía de Irlanda del Norte, unos héroes cuyo esfuerzo por servir a las dos comunidades (los católicos, nacionalistas y republicanos por un lado y los protestantes unionistas por otro) e integrar a ambas en el Cuerpo resulta absolutamente admirable.

Menos admirable fue el tour en taxis que hicimos por Belfast, en el que pudimos ver esos creo que son 87 muros que dividen a católicos (minoría) y protestantes (mayoría). Resulta que en los muros de la comunidad católica, las pintadas de ‘héroes republicanos’ del IRA se alternan con otras reivindicaciones internacionales, tipo Che Guevara o Fidel Castro, entre las que destaca una pintada en favor de ETA. Resulta muy difícil no parar en ese momento al taxista, que hace las veces de guía turístico de la comunidad católica republicana, y explicarle que allí se matan entre ellos y que aquí solo matan unos.

Superado ese desliz que despierta gran simpatía en el turista español hacia los unionistas, la organización de la TN2020 nos llevó a un political cabaret en el que vimos a un cómico con un monólogo mono-tema (Bush) y un panel de debate, por llamarlo de alguna manera. El panel en cuestión respondía al esquema clásico de un panel de debate en Europa, dando voz a la izquierda moderada, a la izquierda radical y a la izquierda lunática. La discusión se centraba en si Bush era la reencarnación evangélica de Hitler, o sea un hijo de su madre que disfrutaba haciendo el Mal y matando niños iraquíes para robarles su petróleo, o si simplemente era imbécil perdido como los americanos que le votaron.

Termino esta crónica de los primeros días de la TN2020 haciendo referencia a la BBC, que nos invitó esta noche a realizar un coloquio en directo para su emisora de radio BBC World, a través de un programa (World have your say) que creo que puede oírse por la red. El tema principal fue la crisis económica y la decisión de los republicanos en EE UU de oponerse a los 700 billones que pretendía dedicar el establishment político de Washington a la reconstrucción del telón de acero. Y ahí hubo quien dijo algo que he venido oyendo estos días. La culpa de la crisis no es de los bancos que asumieron riesgos que no deberían. Tampoco de las familias que se endeudaron más de lo que podían pagar. No es tampoco de los Bancos Centrales que aumentaron la liquidez del mercado monetario. Ni siquiera tiene la culpa Bush, puesto que al parecer existe un consenso internacional en que es sencillamente estúpido.

La culpa es de Ronald Reagan. Sí señor. Veinte años después de que dejara la Casa Blanca, y tras el período de mayor crecimiento económico de la historia de la humanidad, globalización, reducción de pobreza y caída de la URSS incluidas, por fin ha encontrado la izquierda algo que reprocharle. La pena es que ya ni vive. Pero he ahí un consenso que espero que no conste en las conclusiones de la TN2020. La des-regulación que ha causado el colapso (al parecer los agentes que han utilizado esa libertad son meras víctimas del libre mercado) no se debe a la decisión de las Administraciones demócratas de flexibilizar las operaciones de inversión de los bancos comerciales, sino al clima general de liberalización de Reagan que, sin embargo, no tiene relación alguna con estos casi treinta años de crecimiento económico mundial...




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