
(Libertad Digital) El avión Airbús accidentado el pasado lunes emitió 24 señales de anomalías en sus sistemas durante los cuatro minutos previos a que saliera de la zona de localización del radar de Río de Janiero, según informa Efe citando a investigadores franceses.
Aunque por el momento no se puede establecer la causa de estas anomalías, los investigadores indicaron que el día del siniestro las condiciones meteorológicas no eran "particularmente excepcionales". El director de la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA), Paul Louis Arslanian, aseguró que "es demasiado pronto para conocer las causas", pero precisó algunas hipótesis.
Las primeras informaciones habían apuntado la posible existencia de cables, partes del interior del avión y un asiento, que "desaparecieron" y ahora "estamos iniciando búsquedas en puntos donde, de acuerdo con la corriente, los materiales deberán estar". Aparte de que las autoridades no tienen pistas concretas de la causa del accidente, no se han podido retirar del mar ni restos humanos ni materiales del siniestro. "Cuando se localizaba alguna cosa, entonces se colocaba una aeronave para verificar y en seguida ella abandonaba el lugar para no perder tiempo y buscar en las inmediaciones a algún sobreviviente o un cuerpo y manda un navío para hacer el reconocimiento", explicó Cardoso a los periodistas.
El militar añadió que "la dificultad, además de los pedazos ser pequeños y el área grande, es que algunos pedazos pueden haberse hundido. No tenemos garantía que ellos se quedará flotando todo el tiempo". La infructuosa búsqueda del avión se complicó este viernes por las fuertes lluvias y corrientes marinas en el quinto día de operaciones en medio del océano Atlántico.
Entre los testimonios que la investigación recoge de los aviones que pasaron esa madrugada por la zona, O Globo apunta que el piloto de un Iberia que hacía la ruta Río de Janeiro-Madrid optó por alterar su plan de vuelo ante las condiciones meteorológicas en dicha zona del Atlántico. Así, el aparato se desvió a unas 30 millas hacia el este evitando las turbulencias y las fuertes descargas eléctricas.
Según la información, el vuelo IB6024 volaba en ese momento a unos 10 minutos del AF447, una distancia de seguridad necesaria en ese tipo de rutas. El Iberia había despegado siete minutos después que el Air France del aeropuerto brasileño. El procedimiento fue el normal: "El comandante recibe la información precisa de todos los parámetros: número de pasajeros, peso de la carga, combustible disponible, plano de ruta y condiciones meteorológicas. En función de eso, se toman decisiones durante el vuelo".
Los datos apuntan a que el avión de Iberia estaba a unos 35.000 pies de altitud a una distancia de 10 minutos del Air France monitoreado por el TCAS (Traffic alert and Collision Avoidance System), un sistema que evita accidentes entre aviones. Cuando el comandante percibió la situación meteorológica decidió el desvío del avión, momento en el que dejó de ver en su radar al AF447.
El testimonio del piloto del avión español apunta a los desesperados intentos de los controladores aéreos brasileños de establecer contacto a través de las frecuencias de radio con el Air France. Cuando entró en el espacio aéreo de Senegal, volvió a oír las llamadas. "Todos notamos que nadie respondía a esas llamadas", contó el piloto y agregó que "no imaginamos cualquier hipótesis negativa ya que nuestro vuelo completó el recorrido con normalidad y sin problemas".
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