
“Yo no pensé que iba a quedar tan bonito”, exclamó el presidente venezolano tras accionar el interruptor de las luces de la escultura, para aclarar a continuación, ataviado con uniforme de campaña, que no es un “cohete misilístico”, sino tan sólo ideológico.
En el papel de exégeta del arte revolucionario bolivariano, Chávez explicó que el armatoste representa "la verticalidad, la firmeza de la revolución, y la mirada al cielo, hacia arriba, el infinito ... un cohete ideológico”.
Mañana martes, día en el que se conmemorará el inicio del proceso de independencia, los dignatarios de los países que forman la Alianza Bolivariana para las Américas tendrán ocasión de contemplar este proyectil morrocotudo que, hasta el momento, Chávez considera la principal conquista de toda una “revolución cultural”.
El ministro de cultura venezolano, Francisco Sesto, aclaró por su parte que además de las evidentes virtudes estético-revolucionarias, el “cohete” lleva en la punta un pararrayos.