
Los Kirchner han sabido sacar partido al suelo público argentino, el cual compraron a reducido precio en la zona turística por excelencia, El Calafate, a las puertas del glaciar Perito Moreno. Gracias a la mediación del ex alcalde de la villa, su amigo Néstor Méndez, el matrimonió ganó más de 6 millones de dólares en una sola operación. La transacción se saldó con una superganancia equivalente a 48 veces el capital que invirtieron los Kirchner, y la forzosa dimisión del alcalde Méndez.
En 2008 la pareja presidencial también amplió sus inversiones en el negocio hostelero de El Calafate, creando las sociedades Hotesur SA y Co Ma SA. A través de ellas, compraron el segundo hotel más importante de la zona, y construyeron dos establecimientos cinco estrellas. Además, la venta de 16 inmuebles en Santa Cruz les hizo triplicar sus depósitos bancarios.
Tras la declaración de Cristina Fernández ante la Oficina Anticorrupción argentina, "La Nación" hizo públicos que entre las riquezas que componen el patrimonio de la pareja figuran 12 pisos, 6 casas, 6 terrenos y 4 locales. Por si fuera poco, también son propietarios de cuatro empresas, un todoterreno 4x4 y sustentosos depósitos bancarios.
El barómetro Global de la corrupción 2009, elaborado por Transparencia Internacional sitúa a Argentina como el país más corrupto de América Latina, por delante de países como Bolivia o Venezuela.