
El director adjunto de Relaciones Internacionales de FAES, José Herrera, critica la actuación de los Gobiernos de Brasil y España respecto a las elecciones celebradas en Honduras, mientras que alaba la posición de Estados Unidos, en una publicación de la fundación.
Zelaya y Micheletti son "asunto del pasado, como deberían serlo también las presiones de algunos países y organismos internacionales, de manera muy destacada las de Brasil y España", señala Herrera en su artículo.
Los Gobiernos de Lula da Silva y José Luis Rodríguez Zapatero "se han dedicado sistemáticamente a bloquear cualquier acuerdo que no pasara por el regreso de Zelaya a la presidencia", lo que entra "en contradicción con lo establecido por la Constitución" del país y el posterior acuerdo de Tegucigalpa-San José.
Tras los resultados de las elecciones del 29 de noviembre en Honduras, que dieron la victoria a Porfirio Lobo, del Partido Nacional de Honduras (PNH), Herrera afirma que "los hondureños han votado en libertad, han superado la injerencia del chavismo y merecen el respaldo internacional para consolidar su democracia".
Anima a España y Brasil a sumarse "con urgencia" a países como Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, Perú, Colombia, entre otros países, que, según afirma, "ya han reconocido el resultado".
"Resulta difícil comprender el empecinamiento" de Zapatero "a la hora de restar legitimidad al resultado electoral y de defender los intereses de Hugo Chávez en Honduras", por lo que sostiene que "sólo caben dos explicaciones": la afinidad ideológica entre ambos presidentes, y "un profundo desconocimiento de la realidad latinoamericana."
Como ejemplo de las actuaciones del Ejecutivo recuerda la "expulsión de José Eduardo Martell", embajador de Honduras en España, el pasado 22 de agosto, o la negativa del Gobierno sobre la presencia de observadores españoles, del 22 de noviembre.
Por último, asevera que "la responsabilidad del Gobierno de España pasa por actuar con normalidad, en lo político y en lo simbólico, en reconocimiento de la normalidad democrática que los propios hondureños han recuperado".
