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Los especialistas de la policía científica han peinado las instalaciones en busca de huellas genéticas y otros indicios, pero los resultados de los análisis no estarán disponibles de inmediato.
El explosivo robado es semtex, potente, inodoro y muy difícil de detectar, utilizado por diversos grupos terroristas desde hace años y del que bastan unos diez kilos para destruir un avión, por ejemplo, según los expertos.
Por el momento, los investigadores no tienen elementos que permitan pensar en un grupo terrorista en particular, desde organizaciones islamistas hasta ETA, y señalan que delincuentes comunes también usan semtex para cometer atracos.
"Puede ser cualquiera. No hay ninguna certidumbre", dijeron a Efe las fuentes.
La localidad de Corbas está situada cerca de barrios conflictivos de la región de Lyon, donde hay pandillas de delincuentes comunes pero también donde en los últimos años fueron arrestados y posteriormente condenados miembros de redes islamistas.
No se sabe qué planean hacer los ladrones con los explosivos: conservarlos, darlos o revenderlos, indicó, por su parte, un portavoz del Ministerio de Interior.
"Los terroristas no tienen todos las mismas costumbres en materia de explosivos. Según las diferentes facciones, no estamos confrontados siempre a los mismos explosivos. Éstos (los robados) como otros pueden ser utilizados eventualmente por terroristas", agregó el portavoz.
El robo tuvo lugar en un anexo del antiguo fuerte militar de Corbas, cerca de Lyon, donde los artificieros de la región almacenan explosivos para destruir municiones recuperadas en antiguos campos de batalla, indicó el Ministerio de Interior.
Debido a las "deficiencias" manifiestas de seguridad constatadas, la ministra de Interior, Michèle Alliot-Marie, suspendió de inmediato al responsable del centro y ordenó una investigación administrativa interna.
El prefecto de policía del departamento del Ródano, Xavier de Fürst, precisó que el almacenamiento de explosivos allí, del que las autoridades locales y los gendarmes no estaban al tanto, "no estaba autorizado". Explicó en la emisora "RTL" que el fuerte estaba "destinado a recibir explosivos a finales de 2009", una vez que se hubieran tomado medidas de seguridad contra eventuales intrusiones.
Según el prefecto, los explosivos estaban allí "probablemente" desde comienzos de año: "el jefe del centro anticipó que habría una autorización a finales de 2009, pero las medidas de seguridad aún no estaban en marcha".
Las instalaciones están rodeadas de una valla metálica y, en las imágenes difundidas por televisión, se ve una cámara de vigilancia oxidada. El robo tuvo lugar entre el pasado 10 de julio, que fue la última vez en que habían acudido los funcionarios, y el viernes, cuando descubrieron que varias puertas habían sido forzadas, señalaron fuentes próximas a la investigación.
Señalaron que los 28 kilos robados eran sólo una mínima parte de los explosivos almacenados en el lugar.
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