AGENCIAS
Zarema Sadulayeva era directora de la ONG chechena 'Spasiom Pokolenie' (Salvemos la generación), dedicada a ayudar a los jóvenes afectados por los disturbios de la conflictiva Chechenia. El lunes, Alexandr Cherkásov, dirigente de Memorial denunció ante las autoridades el secuestro de Sadulayeva y su marido, en la capital de república del Cáucaso Norte de Rusia, Grozni.
Dos individuos armados los secuestraron a las 14:00 del martes, y según precisó Cherkásov los secuestradores "no se presentaron ni mostraron documentación alguna" y, tras llevarse a los activistas en dirección desconocida, volvieron a la oficina de la ONG para recoger además el teléfono móvil y el coche del marido de Saiduláyeva.
La Policía chechena dudó en todo momento del secuestro, llegando a declarar a Interfax que el matrimonio "fue visitado por tres personas, dos de ellas vestidas de civil", y se marcharon con ellas sin oponer resistencia. "No pensamos que fue un secuestro. Según los testigos, Saiduláyeva y su marido subieron voluntariamente al coche, sin que se les aplicara la fuerza", dijo el lunes representante de la Policía.
Un día después, los cuerpos sin vida de Zarema Sadulayeva y , Alik Djabrailov han sido hallados en su coche, y Alexandr Cherkásov sitúa en el punto de mira a
la policía chechena como responsable del asesinato.
La Fiscalía General rusa ha enviado a la zona al jefe del comité de investigación,
Alexandr Bastrikin, para esclarecer los sucedido, ha informado EFE. "Es un crimen monstruoso", señaló Tatiana Lóxina de la organización
Human Rights Watch.
Estos hechos se producen a menos de un mes después del secuestro y asesinato en el Cáucaso Norte de Rusia de otra conocida activista de derechos humanos y periodista
Natalia Estemírova, gran crítica del autoritario presidente chechén, Ramzán Kadírov.
Estemírova, que informaba sobre secuestros, ejecuciones sumarias, torturas y otros
abusos contra civiles en Chechenia, fue secuestrada el pasado 15 de julio en Grozni y asesinada a tiros el mismo día en la vecina Ingushetia.
La activista, cuyos informes utilizaban numerosas organizaciones internacionales, trabajaba para
Memorial, que entonces era la única ONG que funcionaba en Chechenia, pero que suspendió provisionalmente esa actividad tras la muerte de su investigadora.
El asesinato de Estemírova, al igual que los de otros dos activistas rusos, la periodista
Anna Politkóvskaya y el abogado
Stanislav Markélov, fue condenado por la comunidad internacional, que exigió a Moscú poner fin a los crímenes impunes