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La masacre olvidada: EEUU reconoce la matanza de armenios en Turquía como genocidio

El Comité de Asuntos Exteriores de los EEUU ha provocado un enfrentamiento diplomático con Turquía, cuya resolución no parece nada sencilla. La pasada semana reconoció como genocidio las matanzas sistemáticas de armenios durante la dictadura de los Jóvenes Turcos, una masacre que acabó, según varias fuentes, con la vida de cerca de millón y medio de personas. En Turquía se ve este reconocimiento de las matanzas de armenios como una afrenta nacional y compromete la situación del país en el seno de la OTAN.

LD (José Carlos Rodríguez) El hecho de que los organismos oficiales y los políticos acepten como parte de sus tareas hacer historia no puede dejar de crear polémica. Cuando los políticos hacen historia suele triunfar la primera sobre la última. En el caso del reconocimiento del genocidio armenio durante la dictadura de los Jóvenes Turcos por parte del Comité de Asuntos Exteriores de EEUU se trata más de un logro diplomático de la comunidad armenia, largamente buscado, que de otra cosa.
 
Más allá de los efectos diplomáticos que pueda causar este hecho, el dictamen ha vuelto a colocar el foco de los medios de comunicación sobre estos hechos desgraciados, en que el número de muertos por el gobierno turco se cuenta por centenares de miles. El pueblo armenio había ocupado una extensión situada entre el mar Negro y el Caspio, con Rusia al norte, Persia al este y sur y Asia menor al oeste. Gran parte de su extensión cayó bajo el dominio del Imperio Otomano y nunca llegó a integrarse por completo con la sociedad turca. Los armenios fueron uno de los primeros pueblos en adoptar el cristianismo, lo que les convierte en una minoría de no creyentes tolerados (dhimmis) en un país de mayoría musulmana.
 
De hecho se produjeron matanzas de armenios en Turquía de 1894 a 1896 (con más de 100.000 víctimas) y en 1909, con entre 20.000 y 30.000 víctimas. Pero ninguno de estos dos episodios alcanzaría la magnitud del llamado genocidio armenio, que se produjo en el contexto de la I Guerra Mundial.
 
Los hechos, que fueron reconocidos por varios gobiernos de la época como "crímenes contra la humanidad", fueron precedidos por varias medidas del Gobierno turco contra la población armenia. El testimonio de un armenio no contaba ante un tribunal, se les imponían cargas e impuestos especiales
y, como ha sido norma antes de las grandes matanzas, se les negó su derecho a poseer armas.
 
La llegada al poder de los Jóvenes Turcos, en un golpe de Estado incruento, fue visto por la población armenia como una buena noticia. Llegaron mayoritariamente como una fuerza liberal y constitucionalista. De hecho obligaron al sultán Abdul Hamid II a aceptar la Constitución de 1876 y rebajar sus poderes a lo que se podría asimilar a un monarca constitucional. Pero se produjo otro golpe de Estado por parte de los Jóvenes Turcos más nacionalistas en 1913. Turquía se sumó al eje en la I Guerra Mundial y fue en ese contexto en que comenzaron las masacres contra los armenios.
 
La entrada de los aliados en Gallipoli alarmó al Gobierno nacionalista, que se temía un levantamiento o una subversión por los sectores menos afectos al régimen. Entre ellos, claro está, la minoría armenia. La noche del 23 al 24 de abril de 1915 el Gobierno arrestó a varios líderes políticos, religiosos e intelectuales armenios, los deportó a Anatolia y allí los ejecutó. Descabezada la comunidad, inició una política de secuestro y ejecución de los hombres.  Los encargados de llevar a término las masacres contra el pueblo armenio fueron desde el Ejército a la gendarmería hasta improvisados "batallones de carniceros", como les amaron los armenios, compuestos por ex convictos.
 
Los armenios que servían en el ejército eran relegados a batallones de retaguardia y estaban desarmados. Les apresaron y ejecutaron. Deportaron a toda la población de aquella minoría, y los grupos encargados de la masacre sacaban a los jóvenes de las caravanas para acabar con sus vidas antes de que pudiesen ofrecer cualquier tipo de resistencia. El destino de las mujeres y los niños no fue mejor. Muchas tuvieron que pasar por abusos sexuales, mientras que algunos niños eran raptados y vendidos como esclavos. La mayoría sufrió auténticas penalidades en la deportación y muchos murieron porque se les llevó al desierto sin posibilidad de sobrevivir, o se les robaba el agua y la comida. La crueldad contra los armenios despertó la solidaridad de muchos árabes, turcos y kurdos que acogieron a algunos de los armenios que sufrían el acoso del régimen dictatorial.
 
¿Genocidio o masacre?
 
Los cálculos de los historiadores apuntan a una cifra contenida entre los 600.000 y los dos millones de muertos. Varios historiadores apuntan a un millón y medio de personas como la cifra que más se podría acercar a la realidad, si bien no existe ni un consenso sobre la cifra ni unas fuentes que permitan ofrecer una gran seguridad. Pero una matanza a gran escala por parte del Gobierno no tiene porqué ser necesariamente un genocidio, como el impuesto por el socialismo en Rusia o el nacional socialismo en Alemania.
 
El dictamen del Comité de Asuntos Exteriores de los EEUU utiliza el término "genocidio" para referirse a los eventos de 1915-1918. El genocidio supone la voluntad de exterminio de una clase o raza como objetivo político. Muchos consideran que el caso de los armenios en Turquía es el primero de los genocidios del Siglo XX, robándole esta oscura primacía a la Rusia soviética. Otros reservan el término genocidio para otros episodios, pero no para este.
 
Ahora este reconocimiento de aquellos hechos como un genocidio ha producido un conflicto diplomático entre Turquía y EEUU cuyas consecuencias finales todavía no se conocen. La población turca es muy antiestadounidense y muy nacionalista, y ve mayoritariamente el dictamen como un ataque al país. El Gobierno se plantea retirar a Washington el derecho a utilizar sus bases en la zona, que son de vital importancia para el esfuerzo aliado de pacificación de Irak.
 
Otra consecuencia menos inmediata pero también posible es el efecto que pueda causar en el largo camino de Turquía hacia la Unión Europea. Los derechos humanos no están protegidos en aquél país como se desearía en el seno de la Unión, y extender las fronteras de la UE a países como Irán, Irak o Afganistán provocan muchos recelos entre los europeos. La reacción del Gobierno turco y de la sociedad de aquél país al dictamen estadounidense muestra que los trágicos hechos de hace menos de un siglo no han sido asumidos por la sociedad turca. Genocidio o masacre, la persecución sistemática del pueblo armenio durante los años de la I Guerra Mundial se vuelve contra Turquía en forma de conflicto diplomático y debate nacional.
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