Funcionarios de Tokio habían preparado una fiesta de cumpleaños en honor del señor Kato, considerado el hombre más viejo de la ciudad con 111 primaveras. La sorpresa llegó cuando descubrieron restos óseos Kato en la cama. Creen que llevaba 30 años muerto. La familia seguí cobrando su pensión. (Volver)
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