LD (EFE) La "campaña militar de Al Anfal", que tuvo ocho fases y se desarrolló a finales de los años ochenta, ha pasado a la historia como una de las más sangrientas del régimen de Sadam Husein y uno de los peores símbolos del odio racial. La operación comenzó en 1986 y duró hasta 1989. Se calcula que fueron asesinados o desaparecieron más de 182.000 civiles residentes en zonas rurales del Kurdistán iraquí.
La matanza, que ha costado a Sadam y seis altos cargos de su régimen el ser juzgados por cargos de genocidio, han sido además los primeros en la historia en que se han utilizado armas de destrucción masiva contra una comunidad sin que mediara la justificación de una guerra. La campaña militar fue conducida por Ali Hassan al-Mayid e incluyó ofensivas terrestres, bombardeos, destrucción sistemática de pueblos, deportaciones en masa, campos de concentración, pelotones de fusilamiento y, este era el hecho novedoso, armas químicas. Ali Hassan ha pasado a la historia como "Ali el Químico" después de aquellos hechos.
Los ataques alcanzaron su clímax el 18 de marzo de 1988. Ese día, el pueblo de Halabja, cercano a la frontera con Irán, fue atacado con gases químicos. Se calcula que solo en el pueblo murieron cinco mil personas por los efluvios químicos. Ali Hasan al Maguid, que fue promovido a ministro de Defensa a principios de los años noventa en lo que algunos vieron como un "premio" por su actuación en Al Anfal, había contado durante la campaña con plenos poderes concedidos por su primo, y de hecho actuaba como una especie de virrey en el norte del país. Llegó a ser gobernador de Kuwait tras la ocupación del emirato vecino en agosto de 1990.
"Anfal" (que significa "manchas") es el nombre de una azora del Corán dedicada a establecer las reglas de la guerra en el Islam y cómo los musulmanes deben comportarse con sus enemigos cuando practican la guerra santa. Aunque se ignora por qué Sadam eligió este nombre para describir su campaña contra los kurdos, algunos analistas apuntan a que simplemente quiso dar una justificación religiosa a los ataques. En ese entonces, la dictadura argumentó que estuvo obligada a lanzar esa campaña y usar todos esos medios a su alcance para defender a su país de los intentos de Irán, con quien entonces Irak estaba en guerra, de ocupar el norte del país a través del territorio kurdo.
Durante el juicio por la "Operación Anfal", Sadam, su primo y otro de los pilares del régimen, Sultán Hachem Ahmed, arguyeron que los kurdos iraquíes estaban complotando contra Irak y ayudando a los iraníes, con el fin de debilitar el poder central de Bagdad. Uno de los supervivientes del genocidio fue Yalal Talabani, que hoy es presidente de Irak. Las fuerzas del ejército de Sadam machacaron a los "peshmergas" de la Unión Patriótica del Kurdistán que seguían a Talabani.