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Nueva reunión después de verano

Rajoy se define como un "amigo" de Marruecos y ensalza sus reformas

No hubo acuerdos concretos, pero sí el anuncio de una nueva era en las relaciones. Rajoy se mostró satisfecho, y elogió las "reformas democráticas".

España y Marruecos abrieron una "nueva etapa" en el marco de las relaciones bilaterales. Mariano Rajoy regresó a territorio patrio, tras algo más de siete intensas horas de reuniones y actos oficiales, con la impresión de que había cumplido en su primer viaje oficial. Se definió contento, satisfecho y muy relajado de puertas para adentro, tanto cuando se reunió con Abdeliah Benkiran, quien también se estrenaba como jefe del Gobierno, como con el monarca Mohamed VI, que usó su fluido castellano para mandar un afectuoso saludo a Juan Carlos I.

Fue más de una hora, más una extensa comida, con el primero y un despacho de poco más de treinta minutos con el segundo. Tiempo suficiente, en opinión de Moncloa, para afianzar las relaciones bilaterales, alejar viejos miedos y ponerse a trabajar de cara al siguiente encuentro bilateral, ya con temas concretos encima de la mesa, en el marco de las Reuniones de Alto Nivel (RAN) que no se celebran desde 2008. Será tras las vacaciones de verano, en un escenario aún sin concretar.

Una visita calculada hasta el milímetro; sobria hasta llegar a parecer fría. No hubo pompa ni a la llegada en la pista de autoridades del aeropuerto de Rabat, donde los honores de Estado corrieron a cargo de poco más de una veintena de soldados, como en el mausoleo de Hasan II y Mohamed V, en el que no hubo himno de los países -era un viaje oficial, no de Estado- y la entrega floral fue restringida.

"Gran éxito" de la primera reunión bilateral

La agenda se cumplió con precisión, y Rajoy y Benkiran se encerraron a medio día en el despacho del segundo para ponerse al día, tras sendos cambios de poder en sus países. Encima de la mesa, principalmente, una política económica común, y que afecta a unas 20.000 empresas españolas, de las cuales 800 tienen sede en Marruecos. Íntimamente relacionado, el sector turístico, como pilar para afianzar a los "amigos" Madrid y Rabat.

Así lo elevaron a la opinión pública ambos presidentes, en una comparecencia sin preguntas, y sin móviles, en la que Rajoy se explayó mucho más y marcó el camino. "Importancia estratégica" o "comunicación fluida" fueron algunos de los términos elegidos por el mandatario español. El marroquí le siguió destacando "el gran éxito" de la cita, "primer eslabón de una cadena de encuentros exitosos".

Pero, si en algo puso el acento Rajoy, fue en el tema democrático. De los pasos dados hasta ahora por Marruecos y de los que aún se tienen que dar. Hasta tres veces se refirió a ello a micrófono abierto, y a las claras lo expuso a sus interlocutores, según pudo saber este diario. "El proceso de reformas coloca a Marruecos a la vanguardia del mundo árabe", proclamó, para a renglón seguido poner el acento en que "no hay un país más interesado que España en contar" con un país vecino en la buena dirección.

El equipo internacional de Moncloa admitió que las medidas tomadas por Marruecos "son insuficientes", pero sí "en la buena dirección". "Estamos donde estamos y estas cosas son lentas", dijeron a las claras fuentes de la delegación. Sea como fuere, para Rajoy, el paso dado era de aplaudir, y así lo hizo públicamente.

La lucha contra todo tipo de terrorismo, la relación cultural o la política migratoria fueron otros de los puntos tratados con Benkiran. Una cita más larga de lo habitual, más aún si a la hora de reunión en el palacio presidencial se une el almuerzo que mantuvieron en la Casa de Huéspedes Reales. Buen clima incluso cuando se trató el espinoso asunto del Sáhara, en el que las diferencias son insalvables. Rajoy escuchó lo que le querían decir desde el Ejecutivo marroquí, pero no cedió. No habrá avances en este sentido, según corroboraron desde Moncloa.

Por su parte, de los labios de Benkiran no se escuchó "Ceuta" y "Melilla" y, como se preveía, Rajoy tampoco sacó a colación los hostigamientos que estas ciudades autónomas tuvieron que soportar del reino de Mohamed VI. Atrás quedaron, casi olvidadas -al menos, oficialmente-, las manifestaciones hace doce meses contra el PP, y que contaron con el plácet oficial.

Sin acuerdos sobre la pesca

Capítulo aparte fue el de la pesca, aunque tampoco se cerraron acuerdos concretos. Los interlocutores quedaron en "hablar" de ello en próximas reuniones, y en el caso español elevará al Consejo Europeo una petitoria para que se trabaje en una "solución". "Vamos a intentar presionar" a la UE, llegaron a informar fuentes autorizadas. Cabe recordar, como así lo hace constantemente Miguel Arias Cañete -ministro del ramo-, que actualmente buena parte de la flota pesquera de Andalucía y las Islas Canarias está amarrada, con el consiguiente drama humano.

Tras cumplir con las autoridades marroquíes, café en la embajada española, una impresionante casona en uno de los mejores barrios de la ciudad completamente reformada. Allí despachó con el embajador, Alberto Navarro, e hizo balance: "Era el primer contacto, vamos a intentar mantener una buenas relaciones. Se han dado muy buenos pasos en la buena dirección", resumió el jefe del Ejecutivo.

Y de ahí, de nuevo, al aeropuerto, donde le esperaba el vuelo a bajo coste escogido por el presidente, ejemplo de su política de austeridad. Rajoy se desplazó en Falcon y no en el Airbus que utilizaba José Luis Rodríguez Zapatero. Avenidas cortadas, en una ya de por sí caótica ciudad, para una delegación también muy reducida, con menos de una docena de asesores. Sólo dos personas clave: Jorge Moraga, su jefe de gabinete, y Carmen Martínez Castro, secretaria de Estado de Comunicación.

Tras este kit-kat, vuelta a la realidad. En cada hueco que tuvo, el presidente ojeaba su móvil para saber cómo iba a la prima de riesgo así como los mercados. Este jueves, a las diez, presidirá la reunión de Comisión Delegada de Asuntos Económicos. El viernes, el Consejo de Ministros seguirá deshojando el plan de reformas, con la vista puesta en el Consejo Europeo del día treinta.

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