Noticia publicada el 18-12-2006
(Libertad Digital) Con esta resolución de la Audiencia Provincial se da un paso más hacia la celebración del juicio con los cuatro acusados de malversación continuada de caudales públicos. El caso ha tardado más de once años en llegar a la fase de vista oral. La única explicación dada hasta ahora es que permaneció extraviado en algún pasillo de la sexta planta de la Audiencia, donde se seguía el caso como parte del sumario de los GAL hasta el año 1995. Este argumento no ha logrado disipar las sospechas en torno a un intento deliberado de proteger al que fuera secretario de Estado para la Seguridad con los gobiernos de Felipe González.
Junto a Rafael Vera, condenado por el secuestro de Segundo Marey y por robar fondos reservados, se sentará en el banquillo de los acusados el coronel Félix Hernando. El informe de la Fiscalía Anticorrupción sostiene que el jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, entonces responsable del Servicio de Información Exterior, fue el enviado del ex secretario de Estado para trasladar a Suiza 200 millones de pesetas. Con ese dinero pretendían comprar el silencio de los ex policías Amedo y Domínguez sobre los GAL. El fiscal pide para Hernando dos años y medio de cárcel. Para Vera solicita otros siete.
Este caso en fase de procedimiento abreviado planeó sobre la comisión parlamentaria del 11-M. En el Congreso tuvo que comparecer el coronel Hernando por ser el responsable de la UCO, que tenía entre sus confidentes a Rafá Zouhier. En sede parlamentaria trató de desvincular a su unidad de la trama asturiana de los explosivos y se dedicó a desprestigiar a su informador. El diputado del PP Vicente Martínez Pujalte aludió entonces al caso de los maletines en el que estaba implicado el jefe de la UCO. "Hasta el momento, no se me ha comunicado la apertura de ningún sumario en dicha instancia, por lo que debo entender que el asunto está definitivamente zanjado sin responsabilidad alguna para mí", replicó Hernando. Sólo días después se supo que tendría que sentarse en el banquillo de los acusados.