Noticia publicada el 14-07-2008
L D (R. Vilas) Tan sólo 18 años de cárcel le costaron a De Juana Chaos
los 25 asesinatos por los que jamás ha mostrado una pizca de arrepentimiento. La condena fue de
casi 3.000 años pero se benefició de las rebajas de penas contempladas en el Código Penal heredado del franquismo, ya que la reforma impulsada por el PP en 2003 no se puede aplicar de forma retroactiva.
Una reducción de condena que no tuvo en cuenta ya no la falta de arrepentimiento, sino las mofas e insultos que desde prisión el criminal dedicaba a las víctimas del terrorismo. Tras el asesinato del concejal de UPN Tomás Caballero, el etarra pedía a la dirección de la prisión de Melilla
champán y langostinos para celebrar "la jubilación forzosa del franquista antivasco Tomás Caballero Pastor". Por si fuera poco para conocer la calaña del terrorista
, en una de sus cartas enviadas desde la cárcel en el año 1998, el sanguinario etarra se refería así al asesinato del matrimonio Becerril en Sevilla: "
Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes."
Pese a estas evidencias de la ausencia total de voluntad alguna de "reinserción", se le aplicaron de forma más que generosa todo tipo de reducciones de penas de forma que en 2005 ya había cumplido su condena, fue condenado en 1987, y se disponía a salir a la calle. En enero, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska ordenaba, a petición del fiscal,
prisión preventiva para el etarra por los delitos de pertenencia a banda armada y amenazas terroristas presentes en dos cartas que publicó en el diario
Gara el pasado mes de diciembre. Con esta nueva imputación quedaba paralizada la excarcelación del etarra que estaba prevista para febrero de ese año.
En junio de 2006, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó una
condena de 96 años acusado de amenazar, en artículos publicados en el diario
Gara, al presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, y a cinco directores de prisiones. Dos meses después el etarra se declaraba
en huelga de hambre para exigir su excarcelación.
Paralelamente a su excarcelación, el etarra recurre su condena al Tribunal Supremo y consigue que se
la rebaje a sólo tres años. En agosto de este año quedará en libertad.