Libertad Digital
Según publica este jueves
El Mundo, cuando todo estaba preparado para abortar la entrega de un sobre que tenía que hacer el propio dueño del Bar Faisán,
Joseba Elosua, a un terrorista en suelo galo, los mismos mandos policiales implicados en el chivatazo
movieron sus hilos en Francia e impidieron por segunda vez la detención, permitiendo así que el sobre, previsiblemente con dinero proveniente de la extorsión, llegase a su destino: las manos del etarra
José Antonio Cau.
El incidente
provocó un durísimo enfrentamiento entre mandos policiales de España y Francia y, sobre todo, entre los juzgados de
Grande Marlaska y la juez francesa
Le Vert, cuyo enfado fue histórico, siempre según la información de
Fernando Lázaro en
El Mundo. Además, previamente la indignación había sido de policías y jueces españoles, que en aquel momento no sabían nada del chivatazo y no entendían las razones que habían llevado a abortar el operativo.
Los informes policiales relatan que los mismos autores del chivatazo en España fueron los que maniobraron en Francia para impedir que la detención se hiciese allí, como habría sido lógico puesto que se daban todas las circunstancias previamente acordadas para la actuación de las fuerzas de seguridad galas.