
El PP apunta al Gobierno y a la Policía Judicial en su denuncia. Según ha explicado Federico Trillo, en ella se pide la declaración del secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, así como el comisario general de la Policía Judicial, Juan Antonio González, ante un presunto "delito continuado" de "revelación de secretos" y su subordinado, el comisario que dirige la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), José Luis Olivera.
Sobre González, el PP recuerda que acompañó al ex ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo en el "escandaloso" fin de semana de cacería que a la postre provocó su dimisión, aunque no la del propio González, quien "pervive al frente de su cargo como han pervivido desde entonces, y perviven, las filtraciones denunciadas".
Para el PP, es atribuible por las filtraciones "un delito continuado de revelación de secretos", una "revelación de actuaciones secretas" y "una interceptación ilegal de las comunicaciones" de dirigentes del partido, y con el fin de corroborar sus apreciaciones cita diferentes artículos del Código Penal. Por ello, el PP estima que "podrían practicarse" una serie de diligencias, entre ellas, que se tome declaración a Camacho, a José Antonio González y a José Luis Olivera.
Los populares también solicitan personarse como acusación particular por los "especiales perjuicios" que los hechos le han causado y la declaración de cuantos funcionarios de la Policía Judicial hayan participado en las escuchas telefónicas y de una persona de la UDEF, a quien no identifica en la denuncia, que supuestamente efectuó una llamada al presidente valenciano, Francisco Camps, el pasado 5 de marzo.
Ese mismo día el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decidió remitir la investigación al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana al encontrar indicios contra Camps, y por lo que ha explicado Federico Trillo, una persona de la UDEF telefoneó al móvil del presidente autonómico para comunicarle la decisión del magistrado.