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EL PRÓLOGO DE OLGA SÁNCHEZ, sin juicio pero con culpables

La fiscal del 11-M, que acaba de hacer públicas sus conclusiones sobre la masacre siguiendo al pie de la letra la versión oficial, aprovecha el prólogo del libro "Escuchar Irak" para dejar sus opiniones sobre la guerra de Irak y su relación con la masacre. Aunque el juicio todavía no se ha celebrado, la fiscal se felicita por que "en 2006 conozcamos quienes idearon, prepararon y ejecutaron los hechos en principio mencionados".

(Libertad Digital) Comienza el prólogo equiparando a Madrid con Bagdad, a España con Irak, "distintas perspectivas de dos países con realidades diferentes unidas por un mismo problema, el dolor ante la muerte de seres inocentes".
 
Y recuerda Olga Sánchez que en marzo de 2004 se produjo en Madrid el mayor atentado terrorista en Europa. Se refiere al 11-M como "la mayor tragedia contra la población desde la Guerra Civil (1936-1939) llevado a cabo por la intolerancia, el fanatismo y el fundamentalismo religioso de unos pocos".
 
El paralelismo con Irak lo encuentra en que en marzo de 2003 comenzó "una guerra contra una coalición angloamericana, con una posterior ocupación del país por dicha unión, y una reacción popular contra la misma". La consecuencia, expone, es que "desde aquel mes de marzo de 2003, el horror y la tragedia se han ido apoderando permanentemente de los habitantes de las distintas ciudades de la antigua Mesopotamia".
 
Sin una sola mención al dictador derrocado, la fiscal de la Audiencia se detiene en la destrucción, el paro o las sanciones internacionales que tuvo que soportar la población por la política armamentística "de los gobernantes".
 
Los autores intelectuales y materiales del 11-M
 
Siguiendo con la comparación, Olga Sánchez sostiene que en España, el 11-M provocó una movilización sin precedentes y que "se pusieron en funcionamiento todos los resortes del Estado de Derecho para la investigación de lo sucedido". Su interpretación le lleva a sostener que "el trabajo, impecablemente realizado por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, ha posibilitado que en 2006 conozcamos quienes idearon, prepararon y ejecutaron los hechos en principio mencionados, y sobre todo, que aquellas personas que perdieron la vida y las que han quedado sin movilidad o mutiladas reciban una respuesta a su dolor, se vean amparadas por sus conciudadanos y su calidad de vida no se vea mermada, pues la atención familiar, médica y psicológica se han prestado desde el principio".
 
Y aunque aplicada al caso de Irak, termina con una reflexión que, partiendo de quien parte, se puede extrapolar: "La respuesta jurídica tiene que venir desde el sosiego, no por la conmoción o inmediatez de lo acontecido, pero la inestabilidad en Iraq lo impide. La atención que prestamos a los desvalidos no debe ser sólo física, sino cercana. De esta forma podemos atender sus necesidades anímicas, laborales, de incorporación con sus limitaciones a una sociedad de la que nunca se han ido".
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