Noticia publicada el 25-01-2007
(Libertad Digital) La información del diario proetarra insiste en que en las "diversas reuniones" entre el Gobierno y ETA, desde marzo pasado, los terroristas ya reprocharon a los enviados de Zapatero que el Ejecutivo estaba incumpliendo "los compromisos y garantías asumidos por el en los acuerdos alcanzados con anterioridad" al alto el fuego. Apunta que, además, "los organismos internacionales presentes en el proceso certificaron igualmente esta vulneración de las garantías por parte de Madrid". Según el diario, los supuestos mediadores "demandaron a los representantes gubernamentales su cumplimiento para que el proceso no se rompiese y se pudiera avanzar en las negociaciones".
Aunque el Gobierno siempre ha negado la existencia de esos "acuerdos políticos", los etarras, a través de Gara, insisten en que hay pruebas de que existen: "la constante denuncia de la organización armada del incumplimiento de los mismos, la certificación de este incumplimiento por parte de los organismos internacionales implicados y las afirmaciones de los representantes gubernamentales en el sentido de que su voluntad era cumplirlos, aunque ello no se materializara después". Y recuerdan que pese a los desmentidos del Ejecutivo, en sus medios afines se han reconocido. Lo hacía este sábado El País con una filtración sobre el contenidos de los encuentros entre los terroristas y los enviados de Zapatero.
Esos compromisos del Gobierno con ETA pasarían, concluye recordando Gara, por una "menor presencia y presión policial, ausencia de detenciones y respeto
de facto" a la actividad de Batasuna-ETA. Y apunta que "en cada una de las reuniones celebradas, los representantes de la organización armada han presentado informes detallados que certificaban una actividad policial diaria, un permanente acoso a la
izquierda abertzale y un goteo incesante de detenciones". El Gobierno, según anunció, había impuesto unas condiciones para la negociación: la voluntad inequívoca de abandonar la violencia por parte de ETA. Que se sepa, no puso sobre la mesa de esos encuentros, como sí hizo ETA, informe alguno de "verificación del alto el fuego". Al contrario, durante mucho tiempo, los miembros del Ejecutivo negaron la evidencia y trasladaron a la opinión pública que se estaban dando esas condiciones. El terrorismo callejero, las amenazas y la extorsión les desmentían diariamente.