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Para que su sustituto no se hiciera cargo

Garzón intentó cerrar el caso Faisán seis días antes de ser suspendido

Apenas seis días antes de ser suspendido por el CGPJ, Baltasar Garzón intentó dejar cerrado el caso del chivatazo a ETA para que su sustituto no se hiciera cargo de él. Para ello, tomó declaración como imputado al ex director de la Policía. Eso sí, lo hizo sin testigos, tal y como cuenta El Mundo.

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Baltasar Garzón no quería dejar a su sustituto en la Audiencia Nacional al frente del chivatazo a ETA y por ello, seis días antes de su suspensión por parte del CGPJ, intentó dejar bien cerrado el polémico caso. De este modo, el juez estrella practicó la última diligencia que le faltaba y citó como imputado al ex director de la Policía, Víctor García Hidalgo, aunque su declaración fue tomada sin testigos.

El ex mando policial acudió a la Audiencia Nacional el 8 de mayo cuando el 14 de ese mismo mes Garzón fue suspendido. Realizó de este modo una de las diligencias más importantes del sumario y lo hizo en secreto, con la única presencia del imputado, su abogado y el fiscal.

Según el diario de Unidad Editorial, la declaración de García Hidalgo versó sobre el teléfono móvil de prepago que poseía y que fue detectado durante las investigaciones sobre el bar Faisán.

Sin embargo, Garzón, en una de sus maniobras habituales, hizo una pieza separada sobre los movimientos del teléfono, por lo que judicialmente el ex director de la Policía no está directamente vinculado al caso del chivatazo pese a ser el principal sospechoso.

En su declaración, García Hidalgo no aportó ningún dato nuevo y se limitó a responder "no", "no lo sé" y "no recuerdo". De hecho, lo único que admitió fue que el teléfono móvil prepago, y cuyo número tenían dos etarras, era suyo.

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