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RECTIFICÓ DOS ELEMENTOS ESENCIALES

Gómez Bermúdez optó a última hora por un "plan B" en la sentencia del 11-M

Sólo una semana antes de leer la sentencia del 11-M, Gómez Bermúdez reveló a un magistrado que ésta se basaría en tres elementos, dos de las cuales dejarían sin base la versión oficial. Según El Mundo, en el último momento dio marcha atrás exponiendo sólo la ausencia de autores intelectuales.

(Libertad Digital) Los tres aspectos esenciales en los que se iba a basar la primera versión de la sentencia del 11-M era referida a la autoría intelectual, el tipo de explosivo utilizado en los atentados –y en los que había Titadyn según últimos análisis– y en la responsabilidad penal de algunos mandos policiales. Así lo cuenta Casimiro García-Abadillo en el prólogo del libro "Titadyn" del perito Antonio Iglesias y que adelanta este lunes el diario El Mundo.

García-Abadillo señala que la información le llegó a Pedro J. Ramírez a través de una tercera persona. La fuente señaló que "una semana antes de que se comunicara públicamente la sentencia", Gómez Bermúdez contó de manera confidencial a un magistrado que la sentencia estaría basada en tres conclusiones principales: Que no habría autoría intelectual pese a las acusaciones de la Fiscalía, que habría deducciones de testimonio a mandos policiales y que Suárez Trashorras sólo sería condenado por tráfico de explosivos.

Sin embargo, y tal y como se desprende de la sentencia, Gómez Bermúdez optó por una segunda versión muy pocos días antes, una suerte de "plan B" en la que sólo mencionó a la ausencia de autoría intelectual. De considerar los otros dos puntos, según García-Abadillo, la versión oficial habría recibido un mayúsculo revolcón judicial. Además, recuerda que "si el explosivo utilizado por los terroristas no queda demostrado que fuera Goma 2 ECO, el papel de Suárez Trashorras quedaba reducido al de mero proveedor del mismo a la banda de El Chino. Eso habría permitido su condena por tráfico y no por asesinato múltiple".

En cuanto a las deducciones de testimonio, el periodista recuerda que el juez Gómez Bermúdez les dijo a las víctimas que algunos testigos irían "caminito de Jerez" refiriéndose a algunos mandos policiales por falsedad en documento público, falso testimonio u ocultación y manipulación de pruebas. De hecho, el periodista apunta que él mismo oyó al juez decirlo y que no duda de que esa era su intención, aunque finalmente no siguiera adelante.

El Mundo publica este lunes las posibles razones de este cambio que expone García-Abadillo en el libro: la primera es que el Gobierno le ofreciera "algo" al juez para que la sentencia fuera lo más parecida posible a la versión oficial. Sin embargo, apunta, "no creo que Gómez Bermúdez se haya dejado comprar tan burdamente, a pesar de que su esposa, Elisa Beni, en su libro La soledad del juzgador, deja entrever diversas presiones y mensajes más o menos sugerentes". La segunda, que cree más verosímil, es que el juez sabía que la sentencia sería bien recibida por el Gobierno y para eso menciona algunos contactos con miembros del Ejecutivo: Rubalcaba pero sobre todo con María Teresa Fernández de la Vega.

En la información de El Mundo también destaca el hecho de que el resumen de la sentencia "en la que daba una visión sesgada del fallo del tribunal" no fue consensuado con Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás, los otros dos miembros de la Sala. De hecho, García-Abadillo cuenta que Guevara se lo confirmó: "No, para mí fue una sorpresa. Nos dijo que iba a leer unas conclusiones, pero no nos enseñó el escrito".

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