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La improbable agresión de El Chino en Bilbao

Hace algunas semanas, Fernando Múgica narraba en detalle el episodio de la supuesta agresión de Jamal Ahmidan al marroquí Larbi Raichi el día de fin de año de 2003. Lo que nos cuenta el sumario es que, aquella Nochevieja, Jamal Ahmidan le pegó un tiro en la pierna a Raichi por una deuda de drogas. La Policía autónoma vasca recogió el casquillo del lugar de los hechos y recibió también, de manos del doctor que atendió a Raichi, el proyectil disparado por Ahmidan. Ese casquillo y ese proyectil resultaron coincidir con dos casquillos y un proyectil encontrados en el piso de Leganés, lo que venía a confirmar que uno de los suicidas de Leganés era Jamal Ahmidan, alias El Chino. Muy providencial, como todo en el 11-M.

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L D (Luis del Pino) Múgica ya señalaba en su artículo algunas incongruencias de los informes policiales de balística referidos a este episodio, pero vamos a recordar el episodio completo, porque existen otras incongruencias todavía más llamativas que apuntan a que, de nuevo, nos han querido colocar un episodio ficticio.
 
La historia oficial
 
Lo que cuentan los informes policiales incorporados al sumario es lo siguiente:
 
  • La noche de fin de año de 2003, en torno a las 23:15, Larbi Raichi y su amigo Brahim Chliha entraron en el bar Txikia de Bilbao. Al poco tiempo, entró en el bar Jamal Ahmidan, que perseguía a Larbi Raichi por una deuda de drogas que ascendía a 24.000 euros. Se dieron los tres la mano y salieron a hablar a la calle.
  • Allí, sin mediar palabra, Jamal Ahmidan le descerrajó un tiro en la pierna a Raichi e intentó hacer lo mismo con su amigo Brahim Chliha, pero el arma se le encasquilló y Jamal Ahmidan salió huyendo.
  • Brahim Chliha metió a Larbi Raichi en su coche y se acercó hasta una comisaría de la Policía autónoma, situada a 250 m del bar.
  • Llegó a la comisaría a las 23:32, tal como recogen los informes policiales. Allí, los policías avisaron a una ambulancia.
  • Los agentes 15495 y 9192 se desplazaron hasta el bar, identificaron a las personas allí presentes (las cuales declararon no haber visto nada) y recogieron un casquillo en la acera delante del local. Volvieron a comisaría unas horas después.
  • A las 23:45, los agentes 2701 y 8643 recibieron la orden de acompañar a la ambulancia que trasladó a Larbi Raichi al hospital de Basurto. Allí, el doctor extrajo el proyectil de la rodilla de Raichi y se lo entregó a los agentes. Raichi quedó ingresado en el hospital, siendo dado de alta el 12 de enero.
  • Por su parte, Brahim Chliha se quedó en comisaría, donde los agentes 4352 y 14317 se encargaron de tomarle declaración. El acta de declaración está fechada a la una de la madrugada del 1 de enero de 2004.
  • El 14 de enero a las 17:00, dos días después de salir del hospital, Raichi presenta la denuncia contra su agresor, tomándole declaración el agente 5176.
  • En sus declaraciones iniciales, ni Larbi Raichi ni Brahim Chliha identifican a su agresor como Jamal Ahmidan El Chino. Es después de publicarse la foto de Jamal Ahmidan, el día anterior a la explosión de Leganés, cuando Larbi Raichi amplía su denuncia, diciendo que el que le agredió es el que sale en las fotos difundidas por la prensa.
 
La sombra de Zouhier
 
Un aspecto llamativo de la declaración de Larbi Raichi es lo mucho que se parece a esa famosa conversación telefónica grabada a Rafá Zouhier el día 16 de marzo de 2004.
 
Como recordarán nuestros lectores, al día siguiente del atentado del 11-M un juzgado de Alcalá de Henares ordenó intervenir "casualmente" el teléfono de Rafá Zouhier en el marco de una operación antidroga. Como resultado, el 16 de marzo se graba una conversación entre Rafá Zouhier y su controlador "Víctor", en la que Zouhier habla de Jamal Ahmidan. En esa conversación, Zouhier dice de él que se dedica a traficar por Bilbao, que conduce un BMW, que mide en torno a 1,65, que estuvo preso en Marruecos, que está casado con una mujer española y tiene un hijo... Cita el nombre de Jamal, pero en ningún momento menciona el apellido Ahmidan ni el apodo de El Chino.
 
En su denuncia ante la policía autónoma del 14 de enero de 2004, Larbi Raichi dice de Jamal Ahmidan que trafica por la zona norte (Bilbao, Guipuzcoa, Santander), que conduce un BMW, que mide 1,65, que estuvo preso en Marruecos, que tiene una mujer española y un hijo pequeño... Cita el nombre de Jamal, pero en ningún momento menciona el apellido Ahmidan ni el apodo de El Chino.
 
A pesar de que se supone que le conocía de antes, Zouhier no menciona el apodo de El Chino en sus conversaciones iniciales con su controlador "Víctor"; el apodo lo "recuerda" más tarde. De la misma manera, Larbi Raichi, que se supone que traficaba con droga con Jamal Ahmidan, tampoco menciona el apodo de El Chino hasta su segunda declaración, efectuada el día antes del episodio de Leganés.
 
Las únicas diferencias entre esa famosa conversación de Zouhier y la declaración inicial de Larbi Raichi son las referencias que Zouhier hace al extremismo religioso de Jamal (cosa que Larbi Raichi no menciona) y el hecho de que, según Larbi Raichi, Jamal tuviera como característica distintiva una llamativa cicatriz que le cruzaba el labio superior. Zouhier no menciona esa cicatriz en su conversación con "Víctor" del 16 de marzo, aunque sí que lo hace en otra conversación mantenida con su controlador un par de días después.
 
Los teléfonos
 
Pero lo más extraño es el asunto de los teléfonos. En su declaración inicial, tanto Larbi Raichi como Brahim Chliha hacen mención a que Jamal Ahmidan llama frecuentemente a Raichi para reclamarle su deuda de droga. Proporcionan como teléfono de contacto de Jamal el número 656619534. Y es precisamente el asunto de las llamadas telefónicas el que arroja importantes sombras sobre todo el episodio.
 
Porque, en efecto, los listados de llamadas aportados por las compañías telefónicas e incluidos en el sumario revelan la existencia de decenas de llamadas cruzadas entre Jamal Ahmidan, Larbi Raichi y Brahim Chliha. En esas llamadas, Jamal Ahmidan emplea cuatro teléfonos diferentes a lo largo de los quince días que median entre el 31/12/2003 y el 14/1/2004. Pero también revelan los listados telefónicos otros detalles enormemente interesantes, como son las horas exactas a las que esas llamadas se realizaron. Y esas horas de las llamadas cuadran poco con la historia oficial de esa agresión.
 
Veamos lo sucedido en la Nochevieja de 2003. Según los listados telefónicos, se producen las siguientes llamadas desde uno de los teléfonos de Jamal Ahmidan al teléfono de Brahim Chliha:
 
Origen Destino Fecha Hora Duración
656619534
676135424
31/12/2003
23:35:26
49
656619534
676135424
01/01/2004
0:06:59
64
656619534
676135424
01/01/2004
0:15:32
235
656619534
676135424
01/01/2004
0:23:24
910
656619534
676135424
01/01/2004
2:40:45
663
 
Según ese listado, mientras que Raichi y Chliha están a la puerta de la comisaría, en compañía de los agentes de la Policía autónoma, esperando a la ambulancia que debe llevar al primero a Basurto, Jamal Ahmidan mantiene una conversación de 49 segundos con Brahim Chliha.
 
Después, mientras que Chliha está en comisaría esperando a que le tomen declaración, Jamal Ahmidan le llama otras tres veces, manteniendo sendas conversaciones de 64, 235 y 910 segundos. Sorprendente, ¿verdad?
 
Entre el 1 de enero y el 14 de enero, los tres (Ahmidan, Raichi y Chliha) se cruzan, como ya hemos dicho, decenas de llamadas. Pero veamos qué sucede ese 14 de enero en que Larbi Raichi presenta su denuncia ante un agente de la Policía autónoma que le toma declaración. A partir de las 17:00 (hora en que da comienzo la declaración), se producen las siguientes llamadas de Jamal Ahmidan a Larbi Raichi:
 
Origen Destino Fecha Hora Duración
665417513
665757819
14/01/2004
17:39:16
58
665417513
665757819
14/01/2004
17:40:33
19
665417513
665757819
14/01/2004
17:47:04
110
665417513
665757819
14/01/2004
17:49:13
35
665417513
665757819
14/01/2004
17:49:59
15
665417513
665757819
14/01/2004
17:50:38
22
665417513
665757819
14/01/2004
17:53:04
20
665417513
665757819
14/01/2004
17:54:00
39
665417513
665757819
14/01/2004
17:56:07
14
665417513
665757819
14/01/2004
18:00:43
31
665417513
665757819
14/01/2004
18:11:09
16
665417513
665757819
14/01/2004
18:12:28
12
665417513
665757819
14/01/2004
18:13:46
30
665417513
665757819
14/01/2004
18:26:21
58
665417513
665757819
14/01/2004
18:31:50
11
665417513
665757819
14/01/2004
18:32:24
27
665417513
665757819
14/01/2004
18:36:49
9
665417513
665757819
14/01/2004
18:37:09
10
665417513
665757819
14/01/2004
18:38:44
60
665417513
665757819
14/01/2004
18:40:13
274
665417513
665757819
14/01/2004
18:58:56
29
665417513
665757819
14/01/2004
19:01:40
173
 
Durante hora y media, Ahmidan y Raichi están hablando de forma constante. El agente de la Policía autónoma debió de aburrirse muchísimo, de tanto esperar a que Raichi terminara de hablar con su agresor para poder continuar con la declaración.
 
Evidentemente, hay algo que no cuadra. O los informes policiales son incorrectos en lo que a las horas y fechas se refiere, o los teléfonos atribuidos a Jamal Ahmidan no eran de Jamal Ahmidan o el episodio de la agresión no existió, o al menos no de la forma en que nos lo han contado.
 
Cómo se introduce el tiroteo en la historia
 
La supuesta agresión de Jamal Ahmidan a Larbi Raichi cumple en la versión oficial un papel secundario. Es simplemente una manera de demostrar por vía indirecta que uno de los suicidas de Leganés era Jamal Ahmidan. Puesto que se encontró en Leganés una bala que coincide con la de la agresión de Bilbao, parece lógico pensar que Jamal Ahmidan estuvo en Leganés disparando su pistola. ¿Por qué hacía falta eso? Pues para despejar las dudas acerca de la identificación de Jamal Ahmidan, ya que el supuesto suicida identificado como Jamal Ahmidan aparecía en realidad en las bases de datos policiales, según las huellas digitales, con la identidad de Ahmed Ajon, no de Jamal Ahmidan.
 
Teniendo esto presente, resulta curioso comprobar cómo se introduce ese tiroteo de Bilbao dentro del sumario. Recordemos que Larbi Raichi presentó su ampliación de denuncia el 2 de abril de 2004, en la que reconocía a su agresor como una de las personas que el juez Del Olmo acababa de poner en busca y captura, un par de días antes del episodio de Leganés, y cuyas fotos acababan de salir en la prensa.
 
¿Qué hubiera sido lo normal? Lo normal es que, al presentarse esa ampliación de denuncia que afectaba a una de las personas en busca y captura, la Policía autónoma vasca lo hubiera comunicado inmediatamente al juez Del Olmo. Sin embargo, Del Olmo recibe la primera noticia oficial acerca de ese tiroteo de Bilbao el 8 de septiembre de 2004, cinco meses después, a través de una comunicación de la UCIE (folios 24063 y siguientes del sumario), donde la Policía le dice al juez que van a verificar si el proyectil de Bilbao coincide con alguna de las armas encontradas en Leganés. Del Olmo, al tener conocimiento del episodio, ordena que se cite a declarar a Larbi Raichi.
 
Si la agresión había existido realmente, ¿por qué se tardó cinco meses en informar al juez sobre esas andanzas de El Chino en Bilbao? ¿Qué motivo había para no reenviar inmediatamente la información el propio 2 de abril de 2004 al Juzgado Central de Instrucción número 6 que Del Olmo dirigía?
 
La curiosa coincidencia
 
Quizá la explicación de esta extraña forma de actuar de la Policía se encuentre en una curiosa coincidencia, una más de las que jalonan la instrucción del 11-M.
 
Como ya saben los lectores, en el desescombro de Leganés se recogieron numerosos objetos, los cuales quedaron consignados por el secretario en la correspondiente acta judicial. Además de los objetos reseñados por el secretario, los Tedax entregaron unos días después otra serie de objetos, que dijeron haberse llevado del lugar de los hechos para analizarlos. Entre esos otros objetos se encontraban varios libros coránicos, que es en donde se encontraron casi todas las huellas digitales identificadas en Leganés. Como curiosidad, ninguno de esos libros coránicos presenta, según las fotografías, ninguna huella de la explosión.
 
Pues bien, en el primer informe de análisis de huellas digitales de Leganés, enviado al juez Del Olmo el 8 de junio de 2004 por la Comisaría General de Policía Científica, se identifican cinco huellas digitales correspondientes a cuatro individuos: Abdenabi Kounjaa, Driss Chebli, Farouk Bouhafer y... Younes Rachi.
 
El tal Younes Rachi es un marroquí nacido el 13/12/1972 en Casablanca, hijo de Mohamed y Fátima (folio 15808 del sumario).
 
La verdad es que la casualidad no puede ser más llamativa, porque Larbi Raichi, por su parte, también es marroquí, también nació en Casablanca (el 1/12/1971), y también es hijo de Mohamed y Fátima (como consta en los folios 34724 y 36431 del sumario). ¿Pueden ser Younes Rachi y Larbi Raichi hermanos? ¿Se trata de un error, deliberado o no, de transcripción del apellido, Rachi/Raichi, como sucede en tantos otros lugares del sumario del 11-M?
 
Lo curioso es que, a pesar de haber aparecido su huella el 8 de junio de 2004 en el primer informe de análisis dactiloscópico referido a Leganés, nadie (ni la Policía, ni el juez) llama a declarar a Younes Rachi hasta... el 29 de septiembre de 2004 (folio 24655). Casi tres meses de retraso. La misma desidia que con el asunto de Larbi Raichi.
 
Resulta curioso repasar las fechas de ambos episodios coordinadamente:
 
  • 31 de diciembre de 2003: Se produce la supuesta agresión de Jamal Ahmidan a Larbi Raichi.
  • 14 de enero de 2004: Larbi Raichi presenta, supuestamente, su primera denuncia.
  • 31 de marzo de 2004: Del Olmo pone a El Chino y otros sospechosos en busca y captura, difundiéndose sus fotografías en los medios.
  • 2 de abril de 2004: Larbi Raichi presenta, supuestamente, su ampliación de denuncia, donde ya identifica a El Chino, al haberle visto en la portada de El Correo. Nadie informa al juez Del Olmo de esta denuncia.
  • 3 de abril de 2004: Explota el piso de Leganés.
  • 8 de junio de 2004: Aparece la huella digital de Younes Rachi en un libro supuestamente encontrado entre los escombros de Leganés. Nadie toma inmediatamente declaración a Younes Rachi.
  • 8 de septiembre de 2004: La UCIE informa por primera vez al juez Del Olmo de la supuesta agresión a Larbi Raichi en Bilbao.
  • 29 de septiembre: Declara por primera vez Younes Rachi ante la Policía. Dice que su huella aparece en un libro coránico de Leganés porque él se llevaba muchas veces prestados libros de la mezquita de Parla y luego los devolvía. Declara también que conoce al presunto suicida Abdenabi Kounjaa de esa mezquita de Parla. Nadie presenta ningún tipo de cargo contra Younes Rachi.
 
El juez Del Olmo llamó a declarar tanto a Younes Rachi como a Larbi Raichi. El primero declaró ante el juez el 20 de enero de 2005, mientras que Larbi Raichi lo hizo al día siguiente.
 
¿Estamos ante una simple casualidad, ante un simple parecido de apellidos entre dos personas que nada tienen que ver? ¿O estamos ante otra historia fabricada, en la que se "coloca" una huella digital de Younes Rachi en el escenario de los hechos, para convencer a Larbi Raichi de que colabore en la fabricación de una historia que permita afianzar la misteriosa figura de El Chino y "acreditar" su presencia en Leganés a través de un casquillo y un proyectil?
 
Tratemos de pensar bien. Atribuyamos esas coincidencias de nacimiento y de apellido entre Younes Rachi y Larbi Raichi a la mera casualidad. Pensemos que no son hermanos y que nada tiene que ver la huella digital del uno con la historia de la agresión al otro.
 
En ese caso, déjenme que repita algunas de las preguntas que ya hemos planteado: ¿Por qué se tardó tres meses en tomar declaración a alguien, Younes Rachi, cuya huella había aparecido en Leganés? ¿Por qué se tardó cinco meses en informar a Del Olmo de la ampliación de denuncia presentada por Larbi Raichi en abril de 2004, en la que ya identificaba a El Chino? ¿Por qué los listados telefónicos no cuadran con la historia de esa supuesta agresión? ¿Existió, de verdad, esa agresión en Bilbao?
 
 

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