LIBERTAD DIGITAL
El fiscal utilizó un argumento que llamó mucho la atención para desacreditar la investigación policial en el caso del chivatazo y pedir el archivo de las diferencias: que
no estaban identificados todos los teléfonos que habían operado en las cercanías del Bar Faisán en el día de los hechos.
Sin embargo,
tal y como cuenta este martes El Mundo, la realidad es muy distinta: tan pronto como
en junio del 2006 el grupo policial que investigaba los hechos había identificado 48 de los 63 teléfonos que habían operado en la zona y podían tener relación con el chivatazo.
Es más, ya en el detallado informe de
70 folios emitido el 26 de ese mes al juez
Grande Marlaska se señalaba el número de un inspector de la policía de Vitoria como el más que probable emisor de la llamada, que por cierto se habría hecho a una línea de la Dirección General de la Policía "usada por el jefe superior de la Policía del País Vasco".
Además, tan solo unos meses después, a principios de septiembre de ese año, la Policía remitió otro informe a la Audiencia Nacional en el que se señalaba que
los teléfonos restantes también habían sido identificados y se destacaba que
el único que podía haber participado en los hechos era el inspector de Vitoria que ya se había apuntado en el primer informe.