
Fuentes de Astraea han confirmado a Libertad Digital que, aunque la gestión de la Junta sobre la empresa fue mala desde el primer momento, enfrentándose a proveedores, incumpliendo los planes de expansión y obstaculizando la gestión empresarial (puesto que se reservaron dos firmas frente a la única de la que disponía el propietario, Sánchez Galera), fue desde el recibimiento de dicho dossier cuando se acabaron las relaciones entre la Junta y la empresa, encaminándose directamente al cierre.
Hasta entonces, las relaciones se habían llevado de forma fluida con el amigo íntimo de la infancia del consejero Vallejo, José Manuel Muriel, actualmente presidente de SOS, que dejó de hablar con Sánchez Galera desde la recepción del dossier.
Hay que precisar que hasta 2003, Astraea Astilleros, SL una pequeña empresa de construcción de yates de vela en tierra jiennense, funcionaba artesanal pero eficazmente llegando a producir casi 50 yates al año con una organización del trabajo familiar, 14 empleados y las cuentas llevadas por la esposa del empresario, que es economista.
Desde 2003 comenzaron los requiebros de la Junta, obsesionada por hacerse con estos Astilleros desde su empresa pública Inverjaén, instrumento empresarial del entonces todopoderoso consejero de Presidencia, Gaspar Zarrías, que aparece en todas las fotos publicitarias de aquella operación.
Nadie se explica por qué la Junta tenía forzosamente que comprar una empresa que iba bien y que generaba beneficios. Su excusa fue que tenía que darle amplitud y horizontes de macroempresa. Fueron dos altos cargos de Inverjaén, el ya mencionado Sánchez Marín, actualmente defenestrado como consecuencia de este caso, y Pedro Pareja Amate, hoy todavía técnico de Inverjaén, los que abanderaron la operación y consiguieron comprar el 40 por ciento de la empresa aportando la cantidad de 100.000 euros, pero exigiendo, eso sí, el control de la misma.
Mientras que el empresario Sánchez Galera lo subcontrataba todo con pequeñas o medianas empresas de la zona, los nuevos gestores se empeñaron en una política de compras de grandes espacios y talleres que condujo a la ruina. En 2007 hasta la propia Consejería tuvo claro que el negocio no iba bien y se plantearon sacar a Inverjaén de la empresa albergando serias dudas de cómo se había manejado el dinero.
En 2008, Sánchez Galera no aguanta más y decide vender su parte de la empresa a Francisco José Ruiz Requena en la esperanza de que éste, libre de la influencia nefasta de dossieres, pudiera recuperar el dinero que la Junta debía a la empresa y que no pagaba. Actualmente, la empresa ha cerrado y está a la espera de que se resuelvan los entuertos pendientes. Poco después, Inverjaén vendía su parte al mismo empresario, tras una gestión realmente nefasta.
En septiembre de este año, Invercaria anunció la inversión de 4,7 millones en nueve proyectos empresariales en Jaén y concretó que la provincia de Jaén cuenta con un apoyo financiero de más de 3,3 millones de euros en las firmas Astraea Astilleros, S.L., Bioaveda, El Pescador de Estrellas, Electronic Devices Manufacturer-EDM, Fumapa, Derprocon XXI y Vehículos Móviles Versátiles. Por sectores, en la provincia de Jaén prima el industrial (Astraea, EDM, Fumapa, Derprocon y Vehículos Móviles Versátiles); seguido del biotecnológico (Bioaveda y Semiotrap); sector TIC (Taospain) y, por último, cultural (El Pescador de Estrellas).
Sin embargo, fuentes de la Consejería han indicado que hasta el momento sólo se han puesto a disposición de Astraea Astilleros 100.000 euros en forma de préstamo condicionado y que restan 500.000 euros por resolver. De ese medio millón de euros, 150.000 corresponden al nuevo propietario, 100.000 a la Consejería a través de Invercaria y el resto, bajo la forma de ayudas o subvenciones de la Agencia pública IDEA u otros formas. Por lo tanto, la situación del actual propietario es realmente desesperada con los costos fijos de la empresa corriendo y sin poder abrir las instalaciones.
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