Miércoles 16 de Febrero
Actualizado a las 23:23:44
LD

Libertad Digital: Noticias y opinión en la Red

España

13
el 5 a las 5

La Nación, después de todo

    

Nuestros lectores opinan...

Felicidades por este hermoso artículo.Nada más que añadir.
Caminant
Raúl Vilas
Son tiempos tan poco propicios para el orgullo patrio que, recién llegado de la gran manifestación que ha recorrido el centro de Madrid, los sentimientos son contradictorios. El 5 a las 9 ser español es un poco más fácil. O, al menos, ya no carece de sentido, sensación tristemente habitual en los últimos tiempos. Miles de personas, de ciudadanos dignos de tal nombre, nos han permitido visualizar que la Nación sigue viva, a pesar del deterioro institucional. Mal que les pese a ingenieros sociales y líderes tribales son las naciones las que construyen las instituciones, y no al revés.
 
Fue el 5 a las 5. Una multitud se agolpaba en la calle Serrano y aledaños desde mucho antes de las 5. No más mentiras, no más treguas trampa. Eso nos convocó a todos. Las banderas de España se contaban por miles. Algunos dirán que fue un acto político. Que las víctimas del terrorismo están haciendo política. ¡Faltaría más! Sus seres queridos fueron asesinados única y exclusivamente por ser españoles. Son huérfanos, viudos o están amputados porque son españoles. Pagaron con su vida el 'delito' de pertenecer a la Nación española. Ellos pagaron pero los señalados éramos todos. ¿Cómo no iba a ser un acto político? No se me ocurre otra ocasión mejor para ondear una enseña rojigualda. La memoria, dinidad y justicia que reclaman las víctimas del terrorismo es indisoluble de esa comunidad política y soberana de ciudadanos libres e iguales que es la Nación española, única fuente de legitimidad de las instituciones. Claro que es política.
 
El 5 a las 5, una vez más, fue un ejemplo de civismo. Es insólito que en concentraciones tan masivas no haya un solo incidente. En esa clima de serenidad transcurrió la marcha hasta que llegamos a la plaza de Colón. Fueron muchas las intervenciones, no sobró ninguna. ¡En mi nombre no! resonaba con fuerza en nuestras conciencias. ¡En mi nombre no! repitieron cerca de 20 de ciudadanos españoles. Porque no habrá ningún peces barba que pueda negarles esa condición a las víctimas del terrorismo. ¡En mi nombre no! Ni en el de todos los que allí estábamos. ¡En mi nombre no! exclamó, al cabo, la Nación española. 
 
Dijo Alcaraz que volverá a convocarnos a todos si quiénes tienen la obligación moral no lo hacen. La política española, la casta que ha secuestrado la soberanía en forma de partitocracia, ha ido expulsando a los mejores. Como Santi Abascal. Su discurso fue un ejercicio de patriotismo brillante, vibrante, valiente, estimulante, que debería sacar los colores a quiénes suben a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados cada semana. Fue el discurso de un político, en el sentido más virtuoso del término, de un patriota.
 
En el cierre del acto sonó el himno. Es curioso la fuerza de los símbolos. Cómo unas simples notas musicales pueden cobrar tanto sentido.
 
Y es que el 5 a las 5 fue la Nación.  

Compras

Esta y otras noticias en la versión para móviles de LD: m.libertaddigital.com
La Tienda de Libertad Digital La tienda de Libertad Digital Novedades Para ella Para él Vida y Hogar Salud Twin Cámara 2 en 1 Funda Cargadora iPad Vinobox + 6 Botellas Copas de Bohemia

También en España

mientras bono se lleva la foto

Rubalcaba, acorralado por el chivatazo...

Nervioso, enfadado... El Faisán aprieta y Rubalcaba ya no está tan cómodo con el protagonismo. El próximo miércoles se ausentará de la sesión de control.
YA SE HAN RECIBIDO SOLICITUDES

Ares estudia cómo ayudar a volver al País Vasco a los exiliados por ETA

Los principales problemas son el acceso a la vivienda y la búsqueda de trabajo.
segunda espantada en 24 horas

... se apropia de la lucha contra ETA

Nuevo enfrentamiento en el Congreso por el chivatazo. Gil Lázaro le recordó las últimas novedades y Rubalcaba esquivó el caso y salió por la tangente.
Copyright Libertad Digital S.A.
C/ Juan Esplandiú, 13
28007 Madrid
Tel: 91 409 4766
Fax: 91 409 4899