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Los datos del sumario confirman que el Skoda de Alcalá era una prueba falsa

La importancia del Skoda Fabia en la investigación del 11-M llegó tras la exclusiva de Fernando Múgica en El Mundo. Si la noticia de que el coche había sido localizado por la Policía mucho antes de la masacre ya era importante, los movimientos que desencadenó lo fueron aún más.

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El juez Juan del Olmo, instructor del 11-M.
Por ejemplo, que el providencial Skoda repleto de pruebas tenía una amplia ficha policial –multas, atracos, huidas– que difícilmente lo hacía atractivo para unos terroristas. Y sin cambiar de matrícula. La marejada judicial que provocó aquel trabajo periodístico dejó huella en el sumario. Al seguirla queda claro que estamos ante otra prueba falsa. Pero la historia completa no se comprendería sin la aparición de dos personajes: un enigmático chileno y el argelino Allekema Lamari.

En marzo de este año, a punto de cumplirse el segundo aniversario de la masacre de los trenes, Fernando Múgica desvelaba en El Mundo que el coche Skoda Fabia milagrosamente aparecido en Alcalá tres meses después del atentado había sido en realidad localizado por la Policía mucho antes del 11-M. El coche había estado tranquilamente aparcado en la Avda. de Bruselas en noviembre de 2003 y, en ese lugar, se le impusieron diversas multas por estacionamiento indebido.
 
Un portero de la zona le hizo un comentario sobre el coche a un policía conocido suyo, que trabajaba en labores de escolta de un juez que vive en las proximidades. Juntos, el portero y el policía examinaron el coche por fuera y miraron por las ventanillas, a ver si veían algo raro. Después, el policía le dijo al portero que, en efecto, aquel Skoda Fabia figuraba como robado. Nadie dio aviso a la empresa Hertz (la propietaria del Skoda) de que el coche había aparecido. Poco después, el coche desaparecía de allí, para aparecer el 13 de junio de 2004 en Alcalá de Henares, cargado de pistas que apuntaban a terroristas islámicos.
 
Las conclusiones del artículo de Múgica resultan obvias para cualquiera: ese Skoda Fabia fue retirado de la Avda. de Bruselas por alguien vinculado a los servicios del Estado. Y fue alguien vinculado a los servicios del Estado quien lo depositó en Alcalá.
 
EL DESMENTIDO
 
Ante las revelaciones de El Mundo, la Dirección General de la Policía emitió una nota en la que afirmaba que el Cuerpo Nacional de Policía no tuvo conocimiento alguno de la existencia del coche Skoda Fabia hasta el 13 de junio de 2004 y que en el sumario constaba la identidad completa del autor del robo del Skoda, así como la posterior venta del coche que realizó a Serhane Ben Abdelmajid El Tunecino, a finales de noviembre.
 
Básicamente, lo que la Policía hacía en esa nota era salir al paso de las revelaciones remitiendo a la historia que le habían contado al juez Del Olmo: que ese coche de alquiler había sido robado en septiembre de 2003 por un chileno, el cual lo había vendido en noviembre a El Tunecino, uno de los suicidas de Leganés.
 
La historia del Skoda es todo un ejemplo de cómo las revelaciones periodísticas sí tienen influencia sobre el desarrollo del sumario del 11-M, porque, como vamos a ver, las consecuencias judiciales de las revelaciones de Fernando Múgica fueron enormes. Pero antes de entrar a narrar esas consecuencias, conviene detallar qué es lo que la Policía le había contado al juez hasta el momento.
 
LA VERSIÓN OFICIAL
 
El Skoda Fabia era un coche de alquiler que le fue robado a un ciudadano francés en Benidorm el día 7 de septiembre de 2003, seis meses antes del 11-M. Durante un año, nadie fue capaz de proporcionar al juez ninguna explicación sobre cómo había aparecido en Alcalá tres meses después de los atentados, cargado de pistas sobre los presuntos autores de la matanza. Sin embargo, el 30 de junio de 2005 (un año después de la aparición del Skoda), el misterio quedaría aclarado y nacería la versión oficial sobre la aparición de ese coche.
 
Ese día, la Policía le envió al juez un informe en el que le contaba:
  • que el 15 de julio de 2004 alguien atracó un banco en Alcalá, dejando después abandonado el Audi en el que se dio a la fuga.
  • que en ese Audi había rastros de ADN que coincidían con uno de los perfiles anónimos encontrados en el Skoda Fabia.
  • que en el Audi de los atracadores había aparecido también una huella dactilar de un chileno llamado Mauricio Andrés Soto Gómez, nacido en 1980.
  • que, afortunadamente, el tal chileno se encontraba en prisión desde enero de 2005, por lo que solicitaban permiso para tomarle declaración en relación con el Skoda y para obtener una muestra de su ADN.
El juez concedió, como es natural, dicho permiso. El chileno prestó declaración ante la Policía el 11 de julio de 2005, asistido por su abogado (que curiosamente es el mismo que defendió al presunto líder de la célula española de Al Qaeda, Abu Dahdah). En esa declaración ante la Policía, el chileno reconoció haber robado un Skoda Fabia de color azul celeste (quédese el lector con el dato del color, porque es importante) en Benidorm a principios de septiembre de 2003 y que lo había estado usando por la zona durante unas dos semanas, después de lo cual se desplazó a Madrid, donde estuvo hasta principios de noviembre. Entonces, como tenía previsto marcharse a Chile, contactó con un yonqui marroquí llamado Mustafá (del que no supo dar datos que condujeran a su identificación), el cual le proporcionó el teléfono de un posible comprador. Se citó con ese comprador, que resultó ser El Tunecino, al día siguiente y le vendió el coche por 600 euros. Posteriormente, salió de España ese mismo mes de noviembre de 2003 por el aeropuerto de Barajas y no volvió hasta mayo de 2004.
 
La primera versión oficial sobre el Skoda Fabia acababa de nacer, aunque diez días después cambiaría ligeramente, ya que el chileno, ante el juez Del Olmo, se ratificó en todos los aspectos de su declaración policial salvo en uno: al juez le dijo que le vendió el coche a El Tunecino antes de octubre de 2003, no en noviembre.
 
LAS ANDANZAS DEL SKODA
 
Al día siguiente de la publicación del artículo de Fernando Múgica, la Policía enviaba un informe al juez en el que le comunicaba que se iban a realizar una serie de averiguaciones. Y las averiguaciones resultaron demoledoras para la versión oficial. Entre otras cosas, porque permitieron conocer muchos más datos sobre las andanzas del Skoda Fabia después de su robo en Benidorm
 
Para empezar, resultó que aquel Skoda Fabia se había visto implicado en un robo con intimidación en Alcorcón tan sólo cuatro días después de haber sido robado en Benidorm. El 11 de septiembre de 2003, Ana María C. A. denunciaba en la comisaría de Alcorcón que dos individuos le habían arrebatado el bolso por el procedimiento del tirón, dándose a la fuga en un vehículo Skoda Fabia matrícula 3093-CKF. Uno de los individuos tenía aspecto sudamericano y unos 28 años de edad, mientras que el otro, que llevaba gafas negras, podría tener unos 35 años. Los agentes de la comisaría de Alcorcón comprobaron la matrícula del vehículo ese mismo día y vieron que constaba como robado cuatro días antes.
 
Este hecho ponía de manifiesto que el chileno había mentido en sus declaraciones, ya que dijo ante la Policía que después del robo había permanecido con el Skoda por la zona de Benidorm unas dos semanas, cuando el episodio de Alcorcón sitúa al Skoda en Madrid inmediatamente después del robo.
 
No fue el único episodio delictivo en que el Skoda se vio involucrado. El 22 de octubre de 2003, Carlos S. D., encargado de una gasolinera, denunció, también en la comisaría de Alcorcón, que un Skoda matrícula 3093-CKF se había marchado sin pagar después de repostar gasolina. No pudo aportar ningún dato sobre los ocupantes del vehículo.
 
Segunda mentira del chileno: en su declaración ante el juez, dijo haber vendido el coche a El Tunecino antes de octubre de 2003. Sin embargo, el segundo de los delitos cometidos en Alcorcón (probablemente por las mismas personas que el primero) permite constatar que ese vehículo no pudo ser transferido antes de finales de octubre.
 
Estos datos no sólo arrojan sombras de sospecha sobre la declaración del chileno, sino también sobre la propia actuación de la Policía. ¿Por qué se habían ocultado todos esos episodios al juez durante dos años? ¿Por qué no se había molestado nadie en informarle de que ese vehículo supuestamente usado por los islamistas estaba implicado en dos episodios delictivos que constaban en las bases de datos policiales?
 
Pero también contribuyen estos episodios a ratificar lo absurdo de todo lo relacionado con el Skoda Fabia: si hubiéramos de creer la versión oficial, resulta que unos islamistas que van a cometer una masacre se desplazan hasta Alcalá utilizando, entre otros vehículos, un Skoda Fabia que no sólo es robado, sino que está implicado a su vez en dos delitos más, ambos denunciados ante la Policía. Y los islamistas utilizan ese vehículo sin doblar las matrículas del coche. Ese comportamiento es imposible: ningún terrorista usaría, para cometer un atentado, un coche que pudiera ser detectado por casualidad en cualquier control rutinario.
 
ALCALÁ
 
La Policía también recabó datos, a petición del juez Del Olmo sobre las consultas de matrículas realizadas en Alcalá durante el 11-M y el 12-M, para verificar quién y cuándo había comprobado los datos de la furgoneta Kangoo y del Skoda Fabia.
 
Según las bases de datos de la Policía, en esos dos días, y sólo desde la Comisaría de Alcalá, se realizaron más de 400 consultas a la base de datos de matrículas, relativas a docenas de vehículos distintos. Entre esas consultas se encontraba, por supuesto, la matrícula de la furgoneta Kangoo, pero la del Skoda Fabia no aparece. Lo cual remacha aún más algo que ya necesita pocas demostraciones: el Skoda Fabia no estaba en Alcalá aquella mañana del 11-M; nadie consultó su matrícula dentro del proceso de "peinado" que se realizó en las inmediaciones de la estación.
 
LA DECLARACIÓN DEL PORTERO
 
La Policía y el juez también tomaron declaración al portero de la Avenida de Bruselas que Fernando Múgica citaba en su artículo. Y ese portero confirmó, punto por punto, excepto en un aspecto (luego veremos cuál) las informaciones publicadas en el diario El Mundo: recordaba perfectamente ese coche que estuvo aparcado en una zona de carga y descarga durante unas tres semanas antes de las Navidades de 2003; dijo que no sabía cómo era el coche por dentro, pero sin embargo pudo describir el color de la tapicería, lo que indica que estuvo mirando el interior del coche por las ventanillas; le habló del coche tanto a los policías municipales que estuvieron multándolo, como a un policía nacional que ejerce labores de escolta de un magistrado que vive en las inmediaciones; posteriormente, el vehículo desapareció una noche y ya no lo volvió a ver.
 
¿Y cuál es ese aspecto en el que no corroboró las informaciones de El Mundo? Pues justamente el único en el que es imposible que Fernando Múgica se equivoque. El portero le había declarado al periodista que el policía nacional al que le habló del Skoda consultó las bases de datos policiales y le dijo que el coche figuraba como robado. Sin embargo, ante el juez Del Olmo, el portero declaró que ese policía le dijo que el coche NO figuraba como robado. Evidentemente, esa segunda versión del portero es imposible: si el policía consultó las bases de datos, el vehículo constaba como robado (recuérdese la consulta efectuada desde la comisaría de Alcorcón). En cualquier caso, más que el resultado de la consulta, lo importante es que esa consulta se hizo por parte de ese policía.
 
Por tanto, tenemos que ese Skoda estuvo allí aparcado durante varias semanas, en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre (la primera multa tiene fecha de 26 de noviembre y la última, de 11de diciembre; que el portero lo vio y lo recuerda; que se lo comentó a ese escolta de un magistrado; que el escolta lo consultó en las bases de datos policiales; y que poco después el coche desapareció de allí.
 
En la declaración del portero ante el juez se produjo un hecho curioso: el juez Del Olmo le mostró una fotografía del Skoda Fabia al portero para que ratificase que ése era el coche y el portero le dijo que no, que ése no era. El coche que él había visto era de color gris plata, mientras que la fotografía que le enseñaban correspondía a un coche de color azul celeste (¿se acuerdan de que el chileno declaró haber robado un coche de color azul celeste?). Consultada la documentación de las denuncias, se confirmó que el Skoda Fabia era de color gris plata, así que Del Olmo hizo que la Policía Científica le trajera todas las fotografías realizadas al coche, para enseñárselas al portero. Al ver el juego de fotografías, pudieron comprobar que en algunas el coche aparecía gris y en otras azul claro, dependiendo de la luz. Pero el coche era, indudablemente, de color gris plata, tal como lo recordaba el portero.
 
Esto confirma, por un lado, la veracidad del testimonio del portero. Pero, por otro, nos permite detectar una tercera mentira en la declaración del chileno: cuando él describe como de color azul celeste el Skoda Fabia que robó, sólo puede deberse a que, en realidad, ese chileno no llegó nunca a ver el Skoda. Tan sólo vio alguna foto que le enseñara la propia Policía, una foto donde, por cuestiones de la luz, el coche aparecía de color más azulado. Resulta más que dudoso que ese chileno robara aquel Skoda.

Cronología
 
Para no perdernos, recordemos brevemente la cronología constatada del vehículo:
  • 7 de septiembre de 2003: Robado en Benidorm (Alicante).
  • 11 de septiembre de 2003: Participa en un robo con intimidación en Alcorcón (Madrid).
  • 22 de octubre de 2003: Se va sin pagar de una gasolinera de Alcorcón.
  • Mediados de noviembre a mediados de diciembre de 2003: Permanece aparcado en una zona de carga y descarga de la Avenida de Bruselas, donde es multado varias veces.
  • Mediados de diciembre de 2003: Desaparece de la Avenida de Bruselas.
  • 13 de junio de 2004: Aparece en Alcalá de Henares (Madrid).
Y, con esta cronología en mente, sigamos con los datos.

LAS CONSULTAS DEL SKODA
 
Puesto que el portero había ratificado que le habló a un policía sobre el Skoda y que ése policía consultó si era robado, Del Olmo solicitó que se le informara de TODAS las consultas realizadas sobre el Skoda en las bases de datos de la Policía. Y los datos recabados permiten ir cerrando el círculo y acotando los tiempos.
 
En total, entre el 7/9/2003 y el 13/6/2004, se realizaron 26 consultas sobre el Skoda Fabia matrícula 3093-CKF. Varias de ellas tienen una explicación perfectamente lógica, teniendo en cuenta los datos que conocemos hasta el momento:
  • 15 consultas, efectuadas por diversos funcionarios, desde las comisarías de Benidorm y Alicante. Esas consultas están asociadas con las diligencias abiertas por el robo del vehículo.
  • 3 consultas efectuadas el 11/9/2003 desde la comisaría de Alcorcón. Están relacionadas con el episodio del robo con intimidación.
  • 2 consultas efectuadas entre el 22 y el 23/10/2003 desde la comisaría de Alcorcón. Están relacionadas con la denuncia por marcharse sin pagar de una gasolinera.
  • 2 consultas efectuadas desde la sección de informática de la Policía los días 10 y 11 de mayo de 2005, como resultado de un requerimiento que el Ayuntamiento de Madrid realizar para obtener información sobre ese vehículo que tenía multas pendientes.
  • 1 consulta en Alcalá el 13/6/2004, cuando aparece oficialmente el vehículo, tres meses después de los atentados.
¿Y qué pasa con las otras tres consultas? Pues que ya no tienen una explicación tan lógica. Una de ellas, efectuada el 25/5/2004 desde la comisaría de Alcalá fue efectuada por el funcionario policial 82930 que, en su declaración, dijo que se había limitado a hacer una consulta genérica sobre los vehículos sospechosos cuya matrícula tuviera las letras CKF, y que entre ellos supone que saldría listado el Skoda. Curiosamente, nadie preguntó a este funcionario, en su declaración, cuál era el motivo por el que realizó esa consulta genérica sobre vehículos con las letras CKF. ¿Podría indicar esta consulta que el Skoda Fabia ya estaba aparcado en la C/ Infantado de Alcalá el 25 de mayo? Si se detectó ya entonces, y dado que constaba como robado, ¿por qué no se informó inmediatamente a la empresa propietaria del vehículo?
 
Las otras dos consultas son todavía más peculiares. Se trata de consultas específicas (es decir, en las que se preguntó por esa matrícula en concreto) y las dos fueron realizadas por un mismo funcionario policial, el 80953, de la comisaría del distrito de Usera. Una de esas consultas es del 23/12/2003 (que cuadraría con la consulta que, según el portero, realizó el escolta), pero la otra es del 12/9/2003 (al día siguiente del robo con intimidación en Alcorcón). Preguntado por la propia Policía, este funcionario declaró que trabajaba en la comisaría de Usera y solía consultar las matrículas de vehículos sospechosos, y que no recordaba por qué había consultado precisamente ése.
 
Y no hay más consultas entre esas fechas. Lo cual nos deja dos alternativas que suscitan, las dos, numerosos interrogantes. Si el policía 80953 es el que habló con el portero de la Avenida de Bruselas (o hizo la consulta por encargo del que habló con el portero), las dos preguntas que surgen inmediatamente son:
  • ¿Qué pinta esa otra consulta efectuada el 12 de septiembre? ¿Existe alguna relación entre las dos?
  • ¿Por qué no informó inmediatamente este policía a la empresa Hertz de que había localizado su vehículo robado?
Y, si el policía no es el que habló con el portero (ni hizo la consulta por encargo de quien hablara con el portero), a esas dos preguntas anteriores se le une una tercera: ¿por qué no aparece en las bases de datos policiales la consulta efectuada por el escolta que trabajaba cerca de la Avenida de Bruselas? ¿Ha borrado alguien el rastro?
 
¿Qué explicación podemos encontrar para toda esta serie de acontecimientos?
 
UNA EXPLICACIÓN POSIBLE
 
Alguien de origen sudamericano robó el coche en Benidorm, lo trajo a Madrid inmediatamente y cometió un robo en Alcorcón. Ese vehículo se movía por la zona de Usera, donde lo ve el policía 80953. Posteriormente, el ladrón del coche lo deja aparcado en la Avenida de Bruselas durante unas semanas, lo vuelve a coger a mediados de diciembre y vuelve a aparecer con él por su zona habitual de Usera (donde lo vuelve a ver el policía 80953).
 
Esto implica que esa persona que robó el coche no pudo transferir el vehículo hasta pasado el 25/diciembre/2003 (que es la fecha en que el policía 80953 efectúa su segunda consulta). Por tanto, toda la declaración del chileno es mentira de principio a fin. Sigue siendo posible que el sudamericano que robó el coche transfiriera luego el vehículo a alguien vinculado a los terroristas del 11-M, pero esta hipótesis benévola sigue sin aclarar:
  • a quiénes se transfirió el vehículo
  • por qué nadie avisó a Hertz de que su vehículo había sido avistado
  • por qué los terroristas iban a usar un coche tan marcado
  • por qué el vehículo no estaba en Alcalá el 11-M
Y, sobre todo, deja sin aclarar una pregunta importante y otra fundamental. La importante: ¿dónde está la consulta que realizó en las bases de datos el escolta que trabajaba en la Avenida de Bruselas? Y la fundamental: ¿por qué alguien monta una declaración falsa de un chileno para dar al juez una explicación falsa sobre las andanzas del Skoda?
 
En otras palabras: en esta hipótesis (la más benévola de todas) se habría cometido, como mínimo, un delito de falso testimonio, que casi con toda seguridad habría sido propiciado por alguien que trabaja en los servicios del Estado.
 
La otra alternativa a esta hipótesis es mucho peor: quien retiró el Skoda de la Avenida de Bruselas no fue el que lo había robado en Benidorm, sino los propios servicios del Estado, que serían quienes luego depositan el coche en Alcalá como forma de orientar las investigaciones judiciales y policiales. Esta hipótesis explicaría perfectamente por qué el Skoda no estaba en Alcalá el 11-M (porque se "plantó" después), por qué nadie avisó a Hertz de que su vehículo había sido avistado (el vehículo pasó a engrosar la lista de los que se tienen en reserva por si hay que utilizarlos) y por qué se monta una declaración falsa con el chileno. Sin embargo, sigue quedando un interrogante: ¿qué pinta esa consulta efectuada el 12 de septiembre por el policía 80953? ¿Acaso no indican las dos consultas que efectuó ese policía que el vehículo estaba en unas mismas manos el 12 de septiembre y el 23 de diciembre? ¿O es que el vehículo estaba controlado desde el principio?
 
ALLEKEMA LAMARI
 
Lo que más alienta las sospechas acerca del papel de los servicios del Estado en este tema son dos cosas. Por un lado, que se recurriera al testimonio falso del chileno para tratar de apuntalar la versión oficial sobre las andanzas del coche. Por otro lado, el uso que se dio al Skoda Fabia, porque ese Skoda sirvió, fundamentalmente, para introducir en las investigaciones del 11-M al argelino Allekema Lamari, que hasta ese momento no había aparecido y que, a raíz de que el Skoda fuera encontrado, fue identificado como el séptimo suicida de Leganés.
 
Las personas que asistieron a las reuniones de coordinación que los distintos servicios del Estado efectuaron desde poco después de los atentados del 11-M recuerdan con sorpresa un aspecto. Si entre el 11 y el 14 de marzo el CNI había estado insistiendo, en todos sus informes, en que la autoría del atentado correspondía a ETA, a partir del 15 de marzo (celebradas ya las elecciones) se produce un cambio radical, y los representantes del CNI en esas reuniones de coordinación no sólo comienzan a defender la tesis islamista, sino que además señalan con insistencia un nombre, Allekema Lamari, como el del presunto cerebro de los atentados.
 
Aquella insistencia en apuntar a Allekema Lamari resultó muy llamativa para los asistentes a aquellas reuniones, porque nadie veía cuál era motivo por el que el CNI insistía en esa persona, ya que hasta el momento no había aparecido nada que vinculara a Lamari con los atentados. De hecho, durante los meses siguientes tampoco apareció nada... hasta que se encuentra el Skoda Fabia en Alcalá con rastros del ADN de Allekema Lamari. Las investigaciones posteriores no han permitido corroborar la participación de Lamari por otras vías (por ejemplo, cruces telefónicos con otros presuntos responsables), pero ahí queda el Skoda para probar la vinculación.
 
¿Fue el CNI quien aprovechó el Skoda para imponer la tesis que querían imponer desde el principio? Pues tiene todo el aspecto, la verdad. ¿Con qué objeto? Pues eso nos gustaría saber a todos.
 
Y una última pregunta: ¿cómo es posible que el CNI hiciera semejante chapuza en el tema del Skoda? Esta pregunta tiene más fácil respuesta. Situémonos en la fecha en que fue "plantado" aquel Skoda en Alcalá: mayo-junio de 2004. Por aquel entonces, ni por asomo podía nadie imaginarse que el sumario y las investigaciones del 11-M fueran a ser sometidos a un escrutinio tan brutal como el que se ha realizado en estos dos años. Quienes plantaron el Skoda en esa fecha lo único que sabían era que la opinión pública había tragado sin inmutarse con todo: con la cinta coránica y los restos de explosivo de la Kangoo, con la mochila de Vallecas llena de Goma-2 ECO, con la detención de dos indios de religión hindú como posibles implicados en una supuesta trama islamista, con la voladura controlada del piso de Leganés... ¿Por qué no iba a tragar también con el Skoda?
 
De hecho, todas las chapuzas relativas al Skoda estuvieron ocultas durante dos años, y seguirían estándolo de no ser porque una persona llamada Fernando Múgica tuvo las santas narices de irse a la Avenida de Bruselas a hablar con los porteros de la zona.
 
LA EXPULSIÓN
 
En cualquier caso, lo que sí queda claro es que el testimonio del chileno que supuestamente había vendido el Skoda a El Tunecino es falso, y que ese chileno probablemente no había visto el Skoda Fabia en su vida, ya que son demostrables, con los datos disponibles, diversas mentiras y varias contradicciones temporales. Pero eso indica que alguien, probablemente desde los propios servicios del Estado, recurrió al falso testimonio del chileno para tratar de apuntalar la mentira oficial.
 
No resultó extraño, por tanto, que tras saltar el escándalo del Skoda nos desayunáramos unos meses después con la noticia de que la Policía había expulsado de España al chileno en aplicación de la Ley de Extranjería sin comunicárselo previamente a Del Olmo. Eliminación de testigos incómodos, se llama eso. Descubiertas las mentiras, el chileno estorbaba, no fuera a cantar quién le ordenó mentir. Teniendo en cuenta que el Cuerpo Nacional de Policía es el único facultado para poder realizar las expulsiones, ¿cómo se explica que se expulsara a un imputado en el 11-M sin informar al juez del caso? La actuación de este Gobierno en relación a las investigaciones del 11-M hace mucho tiempo que traspasó la frontera de lo delictivo.
 
LAS CONSECUENCIAS JUDICIALES
 
Como hemos visto, las investigaciones de Fernando Múgica sobre el Skoda Fabia tuvieron una importante influencia en la marcha de las investigaciones. De hecho, todavía no se han llevado hasta sus últimas consecuencias las deducciones que han podido realizarse a partir de los datos aportados.
 
Dejando aparte el hundimiento del testimonio del chileno, el propio Skoda Fabia quedó desacreditado como prueba. El mismo juez Del Olmo reconoce amargamente que no es posible establecer que el Skoda estuviera en Alcalá en la mañana del 11 de marzo.
 
Sin embargo, el juez no se ha atrevido (que nosotros sepamos) a hacer dos cosas que antes o después habrá que hacer: anular las pruebas que se encontraban dentro del Skoda (si el Skoda no estaba en Alcalá el 11-M, las ropas que aparecieron en su interior, por ejemplo, no pudieron ser depositadas por los terroristas, sino por quien plantó el coche) y tomar medidas judiciales contra los responsables (aún por determinar) de la falsificación de una de las pruebas fundamentales del caso.
 
Con respecto a las pruebas halladas dentro del Skoda, se van al garete la alfombrilla del vehículo con restos de nitroglicol, los restos de ADN de Mohamed Afalah y de Allekema Lamari encontrados en varias prendas de ropa, el papelito con el teléfono de Safwan Sabagh...
 
Pero lo más importante es que se abre la puerta a que se pidan responsabilidades a las personas responsables de "plantar" una prueba falsa en el sumario y concertar un falso testimonio con un falso testigo. En relación con esto, la pregunta crucial es la siguiente: ¿de dónde sacaron las pruebas falsas quienes "plantaron" el Skoda? ¿De dónde sacaron, por ejemplo, una prenda de ropa con el ADN de Allekema Lamari o de Mohamed Afalah?
 
¿QUÉ HACER?
 
Los abogados personados en la causa tienen la posibilidad de extraer las consecuencias de lo que hemos ido conociendo acerca del Skoda. Para empezar, la identificación del policía que ejercía labores de escolta en las proximidades de la Avenida de Bruselas resultaría sencilla: bastaría con que el juez solicitara que el Ministerio de Interior le identifique y que el portero ratificara, en un careo, que ése es el policía que le dijo que había consultado las bases de datos para ver si el vehículo era robado.
 
A continuación, sería necesario que ese policía dijera cuándo hizo la consulta para, con ello, averiguar si es una de las que aparecen en el listado entregado al juez. Si no aparece, alguien tendrá que explicar por qué ese rastro no aparece. Convendría, asimismo, que el Policía nos contara qué gestiones posteriores realizó.
 
Finalmente, no estaría de más que declararan en sede judicial los policías que realizaron las tres consultas peculiares acerca del Skoda, con el fin de clarificar las circunstancias y los motivos de esas consultas.
 
Que quede claro que todos esos policías (el escolta y los dos funcionarios policiales que consultaron sobre el Skoda en fechas poco lógicas) son funcionarios que se limitan a cumplir con su trabajo de manera honesta y eficaz, y que no pretendo lanzar sobre ellos la más mínima sombra de sospecha. Simplemente, los tres tienen un papel en los hechos, y creo que pueden aportar mucho para esclarecer las circunstancias que rodean a la aparición del Skoda. Los tres deben declarar aquello que sepan. Se lo deben (se lo debemos todos) a las 192 personas que murieron el 11 de marzo en un atentado en el que está claro, desde hace mucho tiempo, que ha existido la intención consciente, deliberada, dolosa, de usar pruebas falsas con el fin de tapar la verdad de los hechos.

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