
José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy sí visitaron la capilla ardiente. Volaron juntos a Palma de Mallorca desde Madrid y, tras dar el pésame a los familiares e imponer la Cruz de Oro al Mérito de la Guardia Civil, se marcharon. No estuvieron en el funeral, donde sí estuvieron el ministro de Interior y el lehendakari. Zapatero volvió a Madrid a presidir el Consejo de Ministros, pese a que el jueves suspendió "en señal de duelo" la comparecencia ante los medios de comunicación que realiza todos los años antes de irse de vacaciones. Nada se sabe de lo que tenía que hacer el presidente del PP para no ir al funeral. El funeral fue presidido por los Príncipes de Asturias ya que los Reyes se encuentra de viaje oficial en Madeira. Desde allí, el Rey mostró su más firme "repulsa y condena" ante el atentado.
En un emotivo funeral presidido por los Príncipes de Asturias en la Catedral de Palma, miles de personas quisieron rendir un sincero homenaje a los dos guardias civiles asesinados por ETA en Calviá. El paso de los féretros fue recibido con vivas al Instituto Armado y con aplausos.
Las dos últimas víctimas mortales de ETA han recibido un emotivo homenaje en esta ceremonia fúnebre, oficiada en la Catedral de Palma de Mallorca por el arzobispo castrense, Juan del Río, al que también han asistido los Duques de Palma, la Infanta Elena, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y una nutrida representación autoridades regionales y locales.
En la homilía, el arzobispo ha rendido tributo a los dos jóvenes, "asesinados vilmente por la hiriente crueldad de la salvaje estrategia terrorista de ETA", que intenta amedrentar y someter a los españoles a "su totalitarismo, intrínsecamente perverso y nunca justificado".
Pese a las dificultades propias de la lucha contra el terrorismo, "no debemos dejarnos caer en el desánimo", ha subrayado Juan del Río, acompañado del obispo de Mallorca, Jesús Murgui, antes de afirmar que "la última palabra de este combate" no la tienen "los hijos del terror", sino quienes, como los dos jóvenes asesinados, trabajan por la paz, la justicia y la decencia en la sociedad.
La entrada de los féretros en la catedral fue recibida por los palmesanos con un contenido silencio, roto sólo por aplausos y vivas a la Guardia Civil y a los Príncipes. Mientras, el ministro Rubalcaba fue abucheado por la multitud de gente congregada en los aledaños de la catedral.
Entre fuertes medidas de seguridad, don Felipe y doña Letizia llegaron al templo gótico de la capital balear, junto la infanta Elena y los duques de Palma, quienes previamente visitaron la capilla ardiente de las víctimas. En la puerta del templo fueron recibidos por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente del Gobierno balear, Francesc Antich, el lehendakari vasco, Patxi López, y la presidenta del Parlamento balear, Maria Antonia Munar, y el delegado del Gobierno en las Islas Baleares, Ramón Socías.LD: Lo más leído