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La primera manifestación que la AVT celebró el 22 de enero de 2005 ha sido la única que ha contado con la persencia del Gobierno y del PSOE, aunque los manifestantes echaron en falta, y lo dejaron patente, al presidente Zapatero y al comisionado para las víctimas, Peces Barba. La ausencia del ex presidente del Congreso fue comentada ese día por Federico Jiménez Losantos que le dedicó un artículo titulado "Don Tartufo Peces, indigno del cargo". Aquel día, el ministro de Defensa, José Bono, denunció haber sido objeto de una agresión física por la que fueron detenidos ilegalmente dos militantes del PP de Las Rozas. Posteriormente, un juez encontró que la acción policial fue injustificada lo que le valió la imputación a varios policías por detención ilegal. Al final se demostró que la agresión a Bono era fantasma.El lema de la concentración, a la que los organizadores calcularon que habían asistido entre 25.000 y 32.000 personas, fue "Memoria, dignidad y justicia", pero en su trasfondo estaba la polémica por la prevista excarcelación del sanguinario etarra De Juana Chaos, que el juez Grande-Marlaska evitó procesándolo por nuevos delitos. Al término de la manifestación casi un millar de personas se dirigieron desde la Puerta del Sol a la sede de la Cadena SER, en el número 32 de lacalle Gran Vía. Allí gritaron lemas como "Polanco, cabrón somos un montón", "¿Dónde están los cabrones de la SER?" y "Grupo PRISA, España no se pisa".

Más de un millón de personas desafiaron al frío y la lluvia para decir no a la negociación con ETA. La respuesta a la convocatoria de la AVT superó todas las expectativas. La Comunidad de Madrid cifró en 1.400.000 las personas que secundaron la manifestación mientras que la Delegación del Gobierno de Constantino Méndez rebajó esa cifra hasta los 110.000 asistentes. Por esta razón, el Ejecutivo de Esperanza Aguirre pidió la dimisión del delegado Constantino Méndez, por considerar una "burla" su actuación. "Ha sido la manifestación de la dignidad", comentó en un artículo de Cristina Losada.
Más de un millón de personas colapsaron la Plaza de Colón y sus alrededores, a pesar del sofocante calor del verano madrileño. La Delegación del Gobierno calculó una participación inusitadamente exacta de 242.923 personas; más de las que El País había calculado que caben en la zona. Teresa Jiménez-Becerril resumió el malestar que justificó la protesta: "Enviaré a mis sobrinos a La Moncloa para que les explique por qué está siendo tan complaciente con quienes ordenaron la muerte de sus padres". El secretario de Comunicación del Gobierno de Zapatero, Fernando Moraleda, llamó "hipócrita" al PP por manifestarse en contra del diálogo con ETA y no hacerlo con Aznar. 
Más de un millón de personas –1.300.000, según la Comunidad de Madrid, reducidos a 129.715 por la Delegación del Gobierno– marcharon otra vez, pacíficamente bajo la lluvia y el frío por el centro de la capital, en protesta por la política de cesión del Gobierno a ETA. Por sexta vez durante el mandato de Rodríguez Zapatero, un clamor popular le pidió que no negocie con terroristas y que los derrote con el Estado de Derecho. Más banderas de España que nunca y gritos de "Zapatero, dimisión". Mariano Rajoy, al borde de la emoción, proclamó: "Me siento orgulloso de ser español". El columnista de LIBERTAD DIGITAL, Agapito Maestre, abrió los discursos de la manifestación para agradecer a la AVT "darnos la oportunidad de canalizar nuestro sentimiento de indignación" contra un Gobierno que "en aras de una paz de cementerio" pida a las víctimas que colaboren con los terroristas y les exija que "se lamenten en silencio y que no tengan más consuelo que sus lágrimas". LEA AQUÍ EL DISCURSO DE AGAPITO MAESTRE
Un millón y medio de personas, según la Comunidad de Madrid, reducidas a 181.201 por la Delegación del Gobierno, se echó a la calle por séptima vez desde que gobierna José Luis Rodríguez Zapatero para exigir la derrota de ETA. Miles de banderas de España colorearon una gigantesca concentración que aportó una gran sentida y hermosa puesta en escena. En torno al lema Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación, el Foro de Ermua aglutinó a la resistencia cívica a ETA y a la política de diálogo con la banda. Teresa Jiménez Becerril recordó, en un emotivo discurso, lleno de referencias a su hermano y su cuñada asesinados por los terroristas, que "ETA dialoga y mata, habla y mata, se manifiesta y mata, escribe y mata". El himno nacional cerró la manifestación entre un oleaje de banderas nacionales.
Las 25 víctimas del sanguinario etarra José Ignacio de Juana Chaos han estado más presentes que nunca en la octava ocasión en que la rebelión cívica ciudadana arropa a las víctimas del terrorismo en las calles. La madrileña plaza de Colón ha sido el enclave escogido para una concentración que ha congregado a cientos de miles de personas que han reclamado de nuevo "memoria, dignidad y justicia" en especial esta vez, para las víctimas de De Juana. También para pedir que el etarra cumpla íntegra la condena que, tras la última resolución judicial, quedó rebajada a tres años. La otra víctima de De Juana, Gerardo Puente, delegado de la AVT en Granada, ha contado cómo fue el atentado en el que el sanguinario etarra le dejó herido y acabó con la vida de su compañero, policías de desactivación de explosivos. A continuación, los organizadores encendieron un pebetero en memoria de los fallecidos mientras se escuchaba el himno militar de homenaje a los caídos "La muerte no es el final", coreado por los asistentes.
El último acto convocado por la AVT ha recibido de nuevo el respaldo de miles de personas. "Las víctimas somos incansables", dijo a COPE Teresa Jiménez Becerril, una de las portavoces del movimiento cívico de las víctimas. Varios miembros destacados del PP como Ángel Acebes, María San Gil o Jaime Mayor Oreja han secundado el acto. Estaba previsto que Francisco José Alcaraz pusiera punto final a la concentración con la lectura de un manifiesto. Sin embargo, desde la tribuna ha afirmado que los testimonios que se habían oído eran "más que suficientes" y se ha retirado de la tribuna dando paso al himno nacional que ha cerrado esta octava cita con la memoria la dignidad y la justicia.
Tras ocho convocatorias de las víctimas del Terrorismo, la concesión del segundo grado penitenciario a De Juana Chaos ha sido la gota que ha colmado la paciencia del PP. Esta vez, el principal y único partido de la oposición ha sentido la responsabilidad en sus manos y convocó una gran manifestación para decirle al Gobierno que no puede ceder más a ETA. Este 10 de marzo de 2007, más de dos millones de personas han roto la habitual "soledad" a la que el Gobierno, sus aliados y la prensa pro-gubernamental someten al PP. El movimiento cívico por la libertad y contra ETA ha vuelto a batir un récord de convocatoria, en la primera gran manifestación convocada por el PP. La estimación de la Comunidad de Madrid –2.125.000 personas– está reforzada por datos como la ocupación física de 400.000 metros cuadrados o la llegada de 1.000 autobuses a la capital, 300 más que con ocasión de la visita de Juan Pablo II, en 2003. Más banderas nacionales que nunca, un civismo ejemplar y el himno nacional, de nuevo, como emotivo broche han marcado una protesta histórica que el presidente del Gobierno ha vuelto a despreciar.
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