
Rajoy llega a acusar a la jefa del Ejecutivo madrileño de estar detrás de dicho documento: "es inadmisible que se fuerce a cargos del partido o a representantes del mismo en instituciones públicas para que firmen documentos exigiendo lo que sea, al comité nacional de derechos y garantías o a la propia dirección nacional, a la que luego llegan quejas".
"Es un juego muy peligroso y que a la mayoría ni se le ocurre hacerlo por razones de responsabilidad", sentenció.
Manda un mensaje a Aznar y Juan Costa
No solo critica a Aguirre en su discurso. A Juan Costa le advierte que "es inaceptable que algún militante de nuestro partido pueda afirmar que no somos alternativa". Cabe recordar que la semana pasada el ex ministro del PP ponía en tela de juicio el liderazgo de Rajoy utilizando esos mismos términos.
También le manda un recado a José María Aznar. En plena crisis del PP de Madrid, el ex presidente del Gobierno recomendó "un líder, no varios; un partido, no varios; un proyecto, no varios; la conjunción de estas tres cosas a mí me dio resultado. Ahora, Rajoy advierte: "no somos un partido federal, ni mucho menos un reino de taifas".
Unas amenazas que recuerdan, y mucho, al discurso que pronunció en Elche el 19 de abril de 2008 cuando dijo: "quien quiera irse al partido liberal, que se vaya".
"Yo soy el encargado de aprobar las listas"
Pero sin duda el órdago más claro a los díscolos llegó al final de su intervención, cuando recordó que él es el encargado de aprobar las listas electorales.
"En los Estatutos se fija lo que compete al presidente, en particular coordinar toda acción política del partido, lo que es propio del Comité Ejecutivo, que entre otras funciones tiene la de definir la estrategia general del partido y también lo que corresponde al Comité Electoral Nacional, que, entre otras aprueba las candidaturas a presentar en las elecciones legislativas y autonómicas y en las municipales de capitales de provincia", declaró Rajoy ante la plana mayor del PP, que al término de la reunión dijo estar "muy contento y satisfecho". Éste era el mensaje que aparecía después en la página web del PP:

Cobo ni se retracta ni pide perdón
Una vez concluyó la intervención del presidente del PP, empezó el turno de palabra. Nunca antes hablaron tantos dirigentes: 24 de los 80 miembros del Comité Ejecutivo Nacional. El primero fue Manuel Fraga, quién exigió a Rajoy que no volviera a pasar "ni una". El líder de la oposición recogió el envite: "no habrá una próxima vez".
Al presidente fundador le siguieron Francisco Camps -que ensalzó su "amistad" con Rajoy-, Alberto Núñez Feijóo, Ramón Luis Valcárcel y así hasta llegar a Manuel Cobo, el otro gran protagonista de la reunión.
El vicealcalde de Madrid se enfrentaba al Comité tras haber injuriado a Aguirre en las páginas de El País. Sin embargo, ni rectificó ni tampoco pidió perdón (salvo por hacer sus declaraciones "en público"). Recordó, eso sí, que su cargo "siempre estará" a disposición del partido.
Dicho esto, Cobo pasó al ataque y habló de la falsa trama de espionaje de la que, según Prisa, fue objeto: "llegué a tener miedo por mí y por mis hijos". Tras él tomó la palabra su jefe, Alberto Ruiz Gallardón, que volvió a defenderle y apeló al Comité de Derechos y Garantías para que tuvieran en cuenta "las circunstancias personales por las que atraviesa". Nadie aplaudió al regidor madrileño al término de su intervención.
La defensa más clara a Esperanza Aguirre llegó de la mano de Juan José Güemes. El consejero de Sanidad y portavoz del PP de Madrid reprochó a Cobo que "no pasa nada por pedir perdón cuando uno se equivoca" y que palabras como las que profirió en la entrevista de El País son "impropias de un dirigente del PP". Todos los que hicieron uso del turno de réplica apelaron a la unidad del partido.
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