En su segundo discurso en el congreso, el líder del PP se decidió por fin a hacer oposición al Gobierno centrándose, en especial, en la economía. Recordó que en la campaña el PSOE decía que "estábamos en jauja" y después llegó la "cruda realidad" y "se acabaron los disimulos". "España atraviesa una muy difícil situación económica", dijo Rajoy acusando a Zapatero de "negar" y "minusvalorar la crisis" para "camuflar su gravísima irresponsabilidad" por no tomar medidas.
Rajoy, como ya hiciera en su primer intervención del sábado, trató de justificar el apoyo al Gobierno en política antiterrorista. Él, que dijo que Zapatero había "traicionado a los muertos", se refiere ahora a la negociación con ETA como un "error del pasado". Dice el presidente del PP que "parece que el gobierno ha rectificado al menos en su conducta, como nosotros no juzgamos las intenciones sino los hechos apoyaremos todas las medidas del gobierno que conduzcan a la derrota de los asesinos pero estaremos vigilantes para que no vuelva a las andadas y cometa los errores del pasado".
Hubo una mención a las víctimas del terrorismo: "Las victimas representan nuestra razón moral en la lucha contra el terror y encarnan la justicia que reclamamos a los asesinos, siempre con las víctimas del terrorismo".
Sobre el papel que debe jugar el PP, Rajoy considera que "se necesita una oposición que sepa construir, que denuncie los errores y que sea capaz de plantear alternativas", e insisitó en que buscará acuerdos "hasta donde sea posible" con el único límite de la Constitución. Quiere pactos de Estado con el Gobierno "en materia de lucha contra el terrorismo, España de las autonomías, modelo de protección social, y si quieren en economía y empleo".
El líder del PP cree que "España necesita que se le insufle un nuevo espíritu, una mezcla de confianza dinamismo y ambición", porque, en su opinión, con este Gobierno "España ha encogido sus ambiciones, camina con un paso corto" y "el pueblo español es capaz de llegar más allá que su propio gobierno, España tiene que recuperar el paso largo, la ambición y la voluntad de llegar más lejos". "Los españoles no necesitan las tutelas del socialismo", apostilló.
Rajoy hizo una tímida defensa del individuo. Dijo que "son los ciudadanos quienes construyen la nación no los gobiernos, y hay que allanarles el camino, facilitarles el trabajo y decirles la verdad". "Creemos en el individuo en su libertad, en su madurez y en su responsabilidad", añadió al tiempo que recordaba "las cortes de Cádiz".
Tras hacer uno de sus tan habituales últimamente repasos a su vida política, pidió a los compromisarios que vuelvan a sus casas y cuenten que "estamos más unidos, hemos afirmado nuestros principios, que hemos mejorado nuestros herramientas y que menos renovado nuestras ideas", con la voluntad de trabajar con "la alegría y la confianza del que sabe que España nos está esperando". Rajoy terminó con agradecimientos a Fraga y Aznar, y a los compromisarios que le han apoyado. Y una última referencia futbolística al partido que juega la selección española contra Italia.