
(Libertad Digital) El presidente del Gobierno y jefe de los socialistas permanece silencioso desde que el domingo por la noche siguió desde su despacho de Ferraz el desarrollo de la jornada electoral. En declaraciones a los medios tras asistir al primer Foro de la sociedad civil España-Rusia, Zapatero reiteró su confianza en el líder del PSE, Patxi López, para gestionar el escenario postelectoral vasco y opinó que López será "coherente con el compromiso que él ha expresado a los ciudadanos". El presidente no quiso aventurar cuál es el escenario más probable en el País Vasco y se limitó a decir que el Gobierno de España quiere colaborar con el nuevo Ejecutivo de Euskadi y nuevo lehendakari.
Zapatero ha trasladado su felicitación a sus compañeros del País Vascos, que "han sufrido mucho, han trabajado mucho, han sido generosos y los ciudadanos vascos se lo han reconocido".
Además, rehusó valorar el resultado electoral en Galicia, donde los socialistas han perdido el Gobierno y optó por felicitar al PP por su victoria por mayoría absoluta. Así, le trasladó su "deseo de buena colaboración" entre la Xunta y el Gobierno central en todos aquellos asuntos que afecten al "progreso" de Galicia. "No me parece conveniente interpretar lo que los ciudadanos han dicho en las urnas", argumentó. Sí intepretó la pérdida de dos diputados del PP en el País Vasco. "Yo no voy a hacer referencia al descenso notable del PP en Euskadi".
Zapatero no se ha pronunciado desde que llegó a su despacho de la madrileña calle Ferraz, sede federal del partido, pasadas las ocho y media de la tarde del domingo para seguir el desarrollo de las elecciones. Tras conocerse los resultados, Zapatero felicitó por teléfono a Patxi López y se solidarizó con Touriño en unos momentos "difíciles" como estos. Pero no hubo ni una manifestación pública. Y eso que en campaña a Zapatero se le llenó la boca en alabanzas y acariciando la posibilidad de que su candidato fuera lehendakari. Pero una vez hecha realidad esa posibilidad, guarda un silencio sepulcral.
Según EFE, el presidente tampoco ha estado muy locuaz en la Comisión ejecutiva Federal del PSOE reunida este lunes en Ferraz y se ha limitado a transmitir ánimos a los suyos, al entender que, aunque es imprescindible diagnosticar con exactitud las causas del fracaso en Galicia para no repetirlas en el futuro, también es necesario mirar hacia adelante.
El resultado en el País Vasco, un problema para Zapatero
Sin embargo, nada ha trascendido de su posición sobre lo que hay que va a hacer en el País Vasco tras el ascenso del PSE que le dan la llave para hacerse con la presidencia del Gobierno vasco. Y es que el resultado electoral en el País Vasco se ha convertido en un problema para Zapatero.
Juan José Ibarretxe necesitaría el apoyo socialista para llegar a la mayoría absoluta de 38 escaños, mientras que Patxi López los podría lograr, además de con el PNV, con el PP y, en el caso de que finalmente el PSE se quede con 24 parlamentarios y no logre el vigésimoquinto, con UPyD.
De momento, José Blanco ha dicho que el PSOE le ha dado carta libre a Patxi López a fin de que maneje los tiempos y dirija las negociaciones. Fuentes socialistas han asegurado a Efe que "nadie" del PNV se ha puesto en contacto ni con Zapatero ni con nadie de la Ejecutiva; "y es probable que no lo hagan", han añadido las fuentes, desde el convencimiento de que los nacionalistas vascos apurarán todas las posibilidades para intentar que su candidato, Juan José Ibarretxe, vuelva a ser lehendakari.
Más comunicativo sobre la derrota en Galicia
Según fuentes consultadas por Europa Press, Rodríguez Zapatero fue más profuso al analizar la derrota en Galicia, que no atribuyó de ninguna de las maneras a su gestión de la crisis económica.
"Algo no se habrá hecho bien", fue toda la autocrítica que más bien es una crítica a Touriño -y eso que dijo que votar a Touriño era como votarle a él-. Según estas fuentes, Zapatero explicó a los suyos que la gente decide una opción u otra tanto por la oferta política como por el contexto social. En este sentido, explicó que en Galicia hay tradicionalmente un voto conservador muy asentado y que, salvo en circunstancias muy excepcionales, no se mueve.
Según su análisis, esto es lo que ocurrió en el año 2005, cuando confluyeron varias circunstancias como la gestión del naufragio del Prestige en las costas gallegas, la guerra de Irak, el 11-M, la pérdida de las elecciones por parte del PP un año antes, el final del ciclo de Manuel Fraga y la llegada de Anxo Quintana al frente del BNG.
Zapatero puntualizó que en cierto modo han logrado consolidar ese voto porque, aunque se ha producido una caída de sufragios, probablemente los socialistas volverán a tener 25 escaños en el Parlamento regional. El PSOE confía en arrebatar un escaño al PP en Orense, pendiente de sólo 800 votos, gracias al voto de la emigración. Zapatero expuso que las circunstancias no se daban ahora, con el añadido de que los populares han presentado a un candidato más joven, que no ha suscitado rechazo y el gobierno bipartito no ha concitado una movilización social como lo hicieron en los comicios de 2005, algo que han reconocido varios dirigentes del PSOE.
Además, según las fuentes consultadas, Zapatero también trató de desmontar mitos como el hecho de que la mayor participación beneficia al PSOE o que es imposible recuperar un gobierno tras una sola legislatura en la oposición. En este sentido, afirmó que en política nada está decidido hasta que los ciudadanos deciden.
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