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LAS CUATRO PÁGINAS DEL DIARIO DE PRISA

Txeroki, El País y el indicio de una nueva negociación

Las dos caras de ETA vuelven al escenario. El encargado de hacerlo este fin de semanaha sido El País, que aprovechó la detención de Txeroki para ello.

Imagen de la detención de Txeroki

L D (J. Arias Borque) Este domingo, el diario El País dedicaba cuatro páginas de su sección de nacional para hablar de las interioridades de la organización terrorista ETA y los nuevos datos que la detención del jefe de los grupos de la banda, Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, ha aportado a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Una ocasión propicia para, como de hecho han hecho, volver a insistir en la dualidad de ETA, la de los duros y los blandos. Las dos caras de la banda terrorista que utilizaron para justificar la negociación del Gobierno Zapatero con los terroristas. ¿Son esas cuatro páginas un indicio de que se está preparando el terreno para que parte de la población española vuelva a aceptar de buen grado que representantes del Ejecutivo y de ETA compartan mesa otra vez?

El diario de Prisa utiliza como enlace una supuesta "lista negra" que la policía francesa encontró en poder de Txeroki. En esa lista, habría nombres de terroristas que el jefe de los grupos de ETA quería depurar por considerarlos fieles a Francisco Javier López Peña, Thierry. El primero, representaría a los que acabaron con la negociación, el segundo, a los posibilistas, aquellos con los que el Gobierno podría entablar un nuevo diálogo, a los que también se podría volver a definir como "hombres de paz" –así lo hizo Zapatero con Arnaldo Otegi– o justificar medianamente "por ser etarras favorables al proceso de paz" –en el caso de Iñaki de Juana Chaos–.

"Según fuentes policiales, ambos bandos han estado enzarzados desde hace dos años en una pugna, inicialmente soterrada, que en los últimos tiempos había llegado a manifestarse abiertamente en campañas de mutuo descrédito", señalaba El País en una de sus informaciones. "Todo parece indicar que ETA ha vivido durante la pasada tregua y, a lo largo de estos dos años bajo dos direcciones simultáneas, lo que explicaría los mensajes contradictorios recibidos en ese periodo por las organizaciones de su trama civil", insistía el rotativo párrafos después.

Es más, disculpan que el Gobierno errase en sus análisis durante la negociación: "La actitud chulesca, desafiante, mostrada por Thierry en la reunión de diciembre de 2006 con el Gobierno español (la última de la tregua) y el hecho de que acudiera a ese encuentro en solitario, sin la compañía del hasta entonces considerado jefe político de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, llevó a los analistas a interpretar, erróneamente, que López Peña reunía en su persona la double casquette (las dos gorras, las jefaturas política y militar), y había sido el elemento determinante de la ruptura".

La información del diario de Prisa aparece pocos días después de que uno de los políticos del PSOE más cercanos a su cúpula directiva, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, frivolizase sobre la incautación a Txeroki de cien gramos de hachis. "Mientras persiguen narcotraficantes, parece que se fuman unos cuantos porros", dijo. De este modo, parecía que Rubalcaba mostraba más importancia por el material para porros que llevaba encima el jefe de los grupos de ETA que por la importancia en sí de la detención de uno de los principales cabecillas de la organización terrorista.

Hablaba de "moral poco clara", pese a que los terroristas, según han revelado en numerosas ocasiones las Fuerzas de Seguridad, no han perseguido a los narcotraficantes por su preocupación por la salud de la juventud vasca, sino para controlar ellos el menudeo de la droga y poder obtener de forma fácil recursos económicas para su estructura y sus atentados.

Lenguaje de paz y tergiversaciones diabólicas

Como ya informó Libertad Digital e hizo público en un comunicado la propia ETA, el Gobierno pactó incluso el vocabulario que se iba a utilizar en las intervenciones públicas en las que se refiriese a la negociación. Fruto de ello, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a referirse al atentado cometido por los terroristas en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas como "accidente". 

En las informaciones que El País dedicaba al tema este domingo, también se había cuidado sobremanera el vocabulario utilizado. Se refieren a los terroristas como "militantes", "activistas" o "miembros de ETA", pero en ningún momento como terroristas. En cuatro páginas, no aparece ni una sola vez el término "terrorista".

Tampoco se olvidan de las tergiversaciones habituales. Pese a que los contactos y la negociación se mantuvo prácticamente hasta la ruptura de la tregua, en el mes de julio de 2007, algo que llegó a reconocer, incluso, el propio Zapatero, El País da a entender en varias ocasiones que todo finalizó tras el atentado de la T-4.

Es más, insisten en comparar de nuevo los contactos que autorizó José María Aznar con ETA durante la tregua de 1998 con la negociación del Gobierno Zapatero. Se olvidan que mientras enviados del actual inquilino de La Moncloa pactaron con la organización terrorista la tregua para iniciar una negociación política, Aznar se encontró con una declaración de tregua fruto del órdago común que le lanzaban PNV, EA y ETA unidos bajo el paraguas del Pacto de Estella. Y que mientras Zapatero puso concesiones políticas encima de la mesa, Aznar se retiró cuando ETA pidió esas mismas concesiones políticas.

¿Un posible escenario de nueva negociación? Esa idea no parece tan lejana para más de un político vasco constitucionalista. Según cuenta uno de ellos a Libertad Digital, es patente que "algunos dirigentes del PSE no han descartado una futura negociación" y eso se aprecia "en muchas de las declaraciones que han venido haciendo en los últimos meses". "Puede que al Gobierno le interese una nueva negociación para tener callada a ETA de cara a las próximas elecciones, lo que sería un error, porque la única paz que nos puede ofrecer ETA es la paz de la sumisión. La paz del intento de destrucción de la nación española", señala.

Pero no sólo tiene dudas sobre una nuevo escenario de negociación por las declaraciones de los cargos socialistas, también porque "tras las últimas detenciones parece que la tregua se rompió porque Txeroki era el malo pero que hubiese otros buenos con los que sí se podría negociar".

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