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Zapatero desprecia el debate sobre el Estatuto y acude horas después para hacerse la foto con Maragall

El líder del PP no entendía que el presidente del Gobierno no estuviera presente en el debate sobre el Estatuto catalán, "el más importante de la legislatura". Así, Mariano Rajoy criticó con dureza a Zapatero por no tener "la valentía y la vergüenza torera" de subir a la tribuna. Más de dos horas después de estas palabras, el presidente llegaba a las instalaciones del Congreso. Zapatero se reunió con Maragall y después se hizo la consiguiente fotografía y no fue hasta las 13:00 cuando accedió al hemiciclo. Eso sí, siguió sin intervenir en el debate y fue De la Vega la que continuó defendiendo la posición del Ejecutivo.

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Zapatero y Maragall en el Congreso.
(Libertad Digital) Pasaban tres horas del inicio del debate del pleno de la Cámara sobre la reforma del Estatuto de Cataluña cuando el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, llegaba al Congreso a las 12:00 horas y se dirigía directamente a la zona de Gobierno en la que se ubica su despacho, donde cinco minutos después recibió a Pasqual Maragall.

Eran las 12:00 horas del mediodía. Desde las 9:00 horas el presidente de la Generalidad, junto con otros miembros de su Gobierno, seguía en la tribuna de invitados del hemiciclo el desarrollo de la sesión sobre la reforma estatutaria. Tras la entrevista entre ambos, Zapatero accedió por primera vez al interior del hemiciclo para seguir la recta final del debate y participar en la votación. Eran las 12:55 horas y hablaba Begoña Lasagabaster. Hacía más de tres horas que el presidente del PP, Mariano Rajoy, había pronunciado su discurso.

Zapatero no intervino finalmente en el debate, y no está previsto que haga declaraciones posteriores a los periodistas, según informaron fuertes de Moncloa, y subrayaron que la posición del Ejecutivo ya fue expresada ante el pleno por la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega. El hecho de que el jefe del Gobierno no estuviera presente al inicio del debate llevó al líder del PP, Mariano Rajoy, a acusarle de no tener "la valentía y la vergüenza torera" suficiente.
 

 
 
Al comenzar su intervención, el presidente del PP, Mariano Rajoy, dijo que el debate del Estatuto catalán es una parte importante de la Historia española porque sentará un precedente para entender la misma. Consideró que de "lejos" estamos ante "un momento solemne" porque en toda la democracia "nunca habíamos asistido a un espectáculo tan lamentable" como la discusión de este texto. Rajoy recordó que aún nadie ha explicado a los ciudadanos si "era preciso" modificar el Estatuto cuando no "existía demanda" de ello. En realidad, dijo, ha sido un "antojo de gobernantes" que aún "no entienden cuál es su papel". Los españoles y en especial los catalanes, destacó, "estamos ante un desorden sin mensaje" y al que hace cualquier crítica se le tacha injustamente de anticatalán. "El espectáculo de frivolidad e indolencia que nos han demostrado algunos de los protagonistas será muy difícil que lo superen", resumió.
 
Tras realizar un recuento crítico de la forma en que se ha ido "confeccionando" el texto del estatuto, así como las negociaciones entre el Gobierno y las fuerzas políticas catalanes impulsoras, el líder del PP dejó en claro que el único responsable de este "desaguisado" es el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, "el mismo que afirmó que aprobaría cualquier reforma que viniera del Parlamento de Cataluña; el mismo que dijo que nación es un término discutido y discutible; el mismo que cambia de aliados cuantas veces le convenga; el mismo que hizo arreglos en La Moncloa" y el que "no tiene valentía para estar en el debate más importante de la legisltuta". Esas críticas arrancaron la tercera ovación de una parte de los legisladores presentes.
 
Dirigiéndose a los autores del texto, Rajoy les recriminó: "No nos engañemos (...) no estamos ante una página gloriosa de la Historia. Esta es una página de intrigas, de deslealtades, de nocturnidad" cuyo resultado es el peor "embrollo" legislativo aprobado por la Cámara baja. En su opinión, este Estatuto es uno de los peores textos que han salido del recinto legislativo porque es una ley rechazada por los profesionales en derecho que han advertido que "estamos ante un semillero de conflictos políticos que auguran problemas". El texto, dejó claro Rajoy, tiene "alma samaritana" porque "permite a cada uno interpretar lo que le convenga".
 
El preámbulo "tendrá efectos demoledores"
 
"Han hecho las cosas muy mal, con muchas prisas, al estilo del 'como sea', y así ha salido" el Estatuto, "de cualquier manera". "Si algún reproche se puede hacer es su inconstitucionalidad", dijo Rajoy, y se centró en un aspecto concreto del texto: el Preámbulo y la definición de Cataluña como "nación". "Según el Estatuto, Cataluña pertenecería a dos naciones, por muchos circunloquios que se quieran intercalar". El Preámbulo, recordó, "informa del espíritu de la Ley" y los jueces "lo interpretan en términos jurídicos". "Los preámbulos", continuó, "siempre han sido muy importantes", no son "introducciones corteses" ni "lugar de desahogos líricos". A juicio de Rajoy, "tendrá efectos demoledores" porque "no sólo tiene fuerza jurídica" sino también "fuerza política". "Determina el futuro constitucional de España entera", sentenció.
 
En la última parte de su intervención, Mariano Rajoy se dirigió al grupo socialista, cuyos diputados deberán votar si aprueban o no el texto de forma nominal. "¿Cuál es el beneficio? ¿No defendían un Estado fuerte o ya se han olvidado?", les preguntó. El Estatuto "debilita el Estado" y "exalta la insolidaridad", recordó. Rajoy indicó también que el texto plantea que "lo primero es la nación, el individuo siempre es secundario" y "ustedes están detrás de este planteamiento", acusó. "¡Viva el socialismo!", exclamó con ironía.
 
Tras los cinco minutos de tiempo extra que le concedió el presidente del Congreso después de que Rajoy le recordara que se trataba del "debate más importante de la legislatura", el líder del PP insistió en que en "el modelo de Estado nadie puede actuar por cuenta propia". "Podrá ser legal", indicó, "pero no es moral abusar de una ley". "Tan convencido está Zapatero de que no está bien que no ha venido aquí", continuó Rajoy en alusión a la ausencia del presidente del Gobierno. "Sólo quiere una cosa, deshacerse de este incordio que tanto le perjudica a ojos de los españoles, tiene que soltar lastre como sea".
 
 
"A mí no me da igual una cosa que otra, a algunos ustedes, sí, a mí, no", dijo Rajoy dirigiéndose de nuevo a los escaños socialistas. "Creo en la España constitucional, de los ciudadanos libres e iguales, de que las leyes están para ser cumplidas, de la necesidad de consenso", enumeró, tras lo cual afirmó que "en esas pocas cosas que creo, creo con firmeza y por eso ni yo ni mi grupo estamos en condiciones de aprobarlo" y "ustedes tampoco", dijo a los representantes del PSOE. Concluyó sus palabras dirigiéndose a ellos: "Les agradezco que tengan la valentía de quedarse aquí. Tienen la responsabilidad de este colosal disparate. Lo pienso así y lo siento mucho".

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