(Libertad Digital) Google comenzará a almacenar las historias clínicas de unos miles de personas para probar un servicio de salud que puede aumentar la preocupación por el volumen de información sensible que se confía al líder de las búsquedas en Internet
El proyecto piloto incorporará las historias clínicas de entre 1.500 y 10.000 pacientes de la Clínica Cleveland que se ofrecieron voluntarios para que los registros sobre su salud se transfieran a Google, de manera que puedan ser recuperados a través del nuevo servicio, que no estará abierto al público en general.
Cada historia clínica, que incluye información sobre prescripciones, alergias e historial médico, estará protegido por la misma contraseña que se usa para acceder a otros servicios de Google como el correo electrónico o las herramientas de búsqueda personalizadas.
Google ve esta expansión a la gestión de historias clínicas como una extensión lógica, porque su motor de búsqueda ya procesa millones de solicitudes de personas que quieren tener más información sobre una herida, una enfermedad o recomendaciones sobre tratamientos.
Pero la incursión en la salud proporcionará más argumentos a los que creen que Google ya sabe demasiado de los intereses y los hábitos de sus usuarios, porque sus ordenadores registran sus búsquedas y almacenan sus correos electrónicos.
Debido a estas críticas Google introdujo el año pasado un nuevo sistema que elimina los registros de búsqueda de sus usuarios después de 18 meses. Como muestra de su compromiso con la privacidad, rechazó una solicitud del Departametno de Justicia de Estados Unidos que pretendía examinar millones de búsquedas de sus usuarios.
Sin embargo, el anuncio de la puesta en marcha del servicio de salud de Google coincide con la noticia sobre un usuario que accidentalmente obtuvo acceso a las cuentas de Gmail de otros usuarios en Kuwait. Una situación así sería mucho más peligrosa si se tratara de historias clínicas.
El servicio presenta además problemas con respecto a la legislación estadounidense, que protege la confidencialidad de las comunicaciones médico-paciente, pero no es tan estricta con la información que un usuario proporciona a un servicio como el de Google. En el caso de que el servicio se extendiera a España, es muy posible que incumpliera la Ley de Protección de Datos a menos que sufriera modificaciones para adaptarse a los estrictos requerimientos que esta ley impone al tratamiento de datos especialmente protegidos, como son los sanitarios.
Google no es la única empresa tecnológica que pretende entrar en el negocio de la información médica. Microsoft presentó el año apsado un servicio similar llamado Health Vault, y el fundador de AOL Steve Case está detrás de Revolution Health, que también ofrece herramientas online para manejar hostorias clínicas personales.
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