Australia pide perdón a los aborígenes por los abusos cometidos en el pasado
El Gobierno de Australia ha pedido perdón, por primera vez en la historia de ese país, a los aborígenes por el dolor y el daño causados en el pasado. En una intervención en la sede del Parlamento, el primer ministro Kevin Rudd ofreció sus "disculpas sin reservas".
LD (Agencias) En una intervención transmitida a todo el país por televisión, el primer ministro de Australia, Kevin Rudd, ofreció disculpas en nombre del Gobierno y del Parlamento a los aborígenes por el dolor y el daño causados en el pasado.
"Hoy –dijo- honramos a los pueblos indígenas de estas tierras, la cultura existente, más vieja de la historia de la humanidad. Reflexionamos, en particular, sobre el maltrato a los que fueron de las generaciones robadas, este capítulo manchado de la historia de nuestra nación". La llamada "generación robada" se refiere a los niños y jóvenes aborígenes que entre 1910 y 1970 fueron separados por la fuerza de sus familias y dados en adopción o colocados en instituciones religiosas.
A la conclusión del discurso, el jefe del Ejecutivo aplaudió y saludó a representantes de la "generación robada" invitados al Parlamento para recibir el perdón, y sus saludos fueron celebrados de nuevo con gritos y aplausos por el público.
El líder de la oposición conservadora, Brendan Nelson, también se dirigió a los diputados, pero sus palabras fueron contestadas con silbidos procedentes de algunos escaños y de parte de los ciudadanos congregados delante de las pantallas gigantes. La Coalición Liberal respaldó la iniciativa de Rudd a favor de las disculpas a la comunidad indígena, pero ello supuso un cambio de actitud por parte del partido que gobernó Australia durante once años, bajo el liderazgo de John Howard, quien siempre se negó a pedir perdón a los aborígenes.
El líder opositor pidió que no se juzguen los hechos del pasado con los valores del presente y consideró correcto que no se ofrezca una indemnización económica a las víctimas de la "generación robada", porque el dinero no podría compensar el dolor sufrido por los que fueron apartados de sus familias.
Kevin Rudd emplazó en su discurso a los conservadores que se unan a su Gobierno para luchar contra los problemas que aún sufren los indígenas, como el bajo nivel de escolarización de los niños, las malas condiciones sanitarias, el alcoholismo, el difícil acceso al sector laboral y la falta de viviendas dignas.
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