En este sentido, ha asegurado que "queremos colaborar con el Gobierno en los temas de agua porque sabemos que es imprescindible para que nuestros problemas puedan tener una solución a largo plazo".
Esa planificación debe estar "pensada a largo plazo, basada en estudios rigurosos y previsiones sólidas, que permita buscar y alcanzar acuerdos reales con todas las partes implicadas (comunidades autónomas, usuarios, técnicos y especialistas), y una política sobre la que el PSOE y el PP podamos llegar a alcanzar un pacto de estabilidad", ha explicado.
En caso contrario el consejero seguirá "denunciando el caos" y exigiendo que se dé a la Comunidad aquello a lo que "tiene derecho, y ahora aún con más razón que nunca".
Sin embargo, el consejero ha señalado que ante el "empeño ridículo y absurdo" del Gobierno por no denominar el decreto-ley del pasado viernes como un trasvase "resulta patético" y el proyecto aprobado supone un agravio hacia la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería, territorios que iban a recibir el trasvase del Ebro contemplado en el Plan Hidrológico Nacional que fue derogado en 2004.
Asimismo ha criticado la sucesión de decisiones políticas tomadas por el Gobierno socialista durante la pasada legislatura para asegurarse el apoyo de los nacionalistas catalanes. "Lo que está pasando en Barcelona es paradigmático. No es un problema puntual sino el síntoma más evidente de lo que ha estado pasando en estos cuatro años" y del "caos, imprevisión, frivolidad e incompetencia que han marcado la actuación del Gobierno durante la pasada Legislatura", según García.
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