Lástima que España no siguiera igualmente los consejos de Pastor en defensa, donde el técnico ha insistido una y otra vez en la necesidad de incrementar un punto más la intensidad, especialmente en lo referente al control del pivote, desde donde Klimovets machacó una y otra vez la portería española. Igualmente incapaz se mostró el equipo nacional de defender los desdoblamientos del central Markus Baur, así como del extremo Florian Kehrmann, hecho que permitió a los alemanes adquirir una pequeña renta (5-8) en el marcador.
Pero la selección española, consciente de lo mucho que estaba en juego, no estaba dispuesta a tirar tan pronto la toalla, y así tan sólo bastó un poco más de concentración en las marcas e insistir una y otra vez en un elaborado juego ofensivo para poner nuevamente la igualdad en el tanteador (8-8), a poco más de diez minutos para la conclusión de la primera mitad. Una receta que sirvió, incluso, para que los españoles adquirieran una renta de dos goles (12-10) en el marcador, que únicamente una inoportuna exclusión del avanzado David Davis impidió a España conservar al descanso, al que se llegó con empate en el marcador (12-12).
Con el inicio del segundo período la selección española volvió a tomar nuevamente la delantera (15-13), gracias a la combinación de la paradas de Hombrados, que remataba con sus intervenciones la buena labor defensiva, y la calidad de Alberto Entrerríos en ataque. Alemania comenzaba a estar madura y los encargados de acabar de remover el árbol germano fueron el veterano Mariano Ortega, la regularidad personificada, y Juanín García con dos contragolpes que pusieron a España cuatro goles por delante a los once minutos del segundo tiempo (18-14).
Una renta que se disparó hasta los seis tantos (20-14) llegados al ecuador de una segunda parte en la que España, por fin, comenzaba a dar señas de su auténtico potencial. Con la portería de Hombrados cerrada a cal y canto apareció, incluso, el contraataque español, otra de las reclamaciones de Juan Carlos Pastor a un choque que España afrontaba con la obligación de ganar. Al final, un triunfo por ocho goles de diferencia que permite a España entrar en la segunda fase con todas las opciones para lograr un ansiado oro, que ya se le ha escapado a los españoles en tres ocasiones, y que esta vez tiene un premio añadido con la clasificación para los Juegos Olímpicos de Pekín.

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