Uno de los anuncios estelares del Foro fue el de la Reina Noor, quien dará cien millones de dólares para subvencionar producciones audiovisuales que promuevan la integración de las culturas.
Además, se buscará la presencia activa de la Alianza de Civilizaciones mediante cursos formativos, fundamentados en "guías de recomendaciones y buenas prácticas", que se dirigirán, por ejemplo, a policías, médicos, trabajadores de prisiones y empresarios. Se crearán también nuevas rutas temáticas siguiendo el modelo de la Ruta Quetzal, se utilizará la Universidad Juventud y Desarrollo para un encuentro mundial de jóvenes líderes estudiantiles, y se premiará anualmente a una capital de la interculturalidad.
La concesión de becas y la promoción de intercambios de estudiantes con Iberoamérica y el mundo árabe, así como un impulso a la enseñanza de confesiones minoritarias, son otras de las medidas incluidas en el Plan. Asimismo, está previsto que se restaure la fachada de la Biblioteca de Sarajevo y que se inicie un plan de formación de arabistas españoles en Rabat.
En esta línea, se desarrollará en Tetuán, junto al Gobierno marroquí, el proyecto de la Universidad de los Dos Reyes, que tendrá entre sus funciones consolidar un espacio de diálogo y cooperación entre las dos orillas del Mediterráneo. Con el objetivo de promover una cultura de paz, se traducirán al castellano obras de "autores del pasado", cristianos, judíos y musulmanes, que preconizaban los valores de la Alianza; y, del mismo modo, al árabe los textos escogidos de autores españoles.
La prevención de conflictos y el apoyo a la no-violencia engloban otra serie de medidas, como la que apuesta por el uso del deporte como instrumento de desarrollo para "construir la paz" en zona donde operan misiones militares internacionales. En este punto, se espera conseguir el "apoyo desinteresado" de entidades deportivas españolas para expandir en esos lugares los principios y objetivos de la Alianza.
Uno de los colectivos que reciben especial atención en el Plan son los inmigrantes, para quienes se crearán programas de integración y formación a través de medidas específicas en España y en sus países de origen.
Para poner estas iniciativas en práctica, el Gobierno nombrará próximamente a un coordinador del Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones y contará con la ayuda de varios organismos como el Instituto Cervantes, el Instituto Europeo del Mediterráneo, Casa África, Casa América, Casa Árabe y Casa Asia.
La figura del coordinador asumirá la tarea de dar unidad de criterio a la acción del Ejecutivo y será su enlace tanto con la Secretaría de la Alianza en la ONU como con los responsables de los programas de otros países.

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