La Policía británica cree que el líder opositor georgiano murió por "causas naturales"
Un portavoz de la Policía de Surrey, en el sur de Inglaterra, ha afirmado este jueves que el líder opositor georgiano, Badri Patarkatsishvili, fallecido el pasado día 12 en el Reino Unido, murió por "causas naturales", según, no obstante, los resultados preliminares de la autopsia.
LD (EFE) La policía de Surrey ha informado que Bradi Patarkatsishvili, líder opositor georgiano que vivía exiliado en el Reino Unido y temía por su vida, habría muerto por "causas naturales", de acuerdo con los resultados preliminares de la autopsia. El magnate fue hallado muerto la noche del martes en su residencia de Leatherhead, a las afueras de la capital británica.
Pese a todo, una portavoz de la Policía de Surrey precisó que se realizará una prueba toxicológica que durará varios días. La fuente indicó "tras una investigación inicial y una autopsia realizada anoche, la Policía de Surrey puede confirmar que en este momento no hay nada que indique que la muerte súbita de Badri Patarkatsishvili se debiese a otra cosa que a causas naturales. No obstante, aún hay que realizar amplias pruebas toxicológicas. Esto llevará varias semanas".
La familia señaló que el millonario, de 52 años, murió de un paro cardíaco, mientras que la Policía confirmó que debía proceder a practicar una autopsia para establecer la causa de la muerte. En ningún momento Scotland Yard, departamento de investigación criminal de la Policía Metropolitana de Londres (MET), estuvo implicada en la pesquisa sobre el fallecimiento del millonario.
El empresario, con intereses políticos y deportivos en su país, había acudido el pasado enero a las elecciones presidenciales de su país, en las que resultó reelegido Mijaíl Saakashvili. En diciembre del 2007, un mes después de haber apoyado en Tbilisi unas manifestaciones contra el Gobierno georgiano, que le acusó de planear un golpe, Patarkatsishvili confesó que temía ser asesinado.
En una entrevista con The Sunday Times, el magnate reconoció que no quería volver a Georgia a raíz de la publicación en un periódico de unos extractos de una supuesta conversación entre el Ministerio del Interior georgiano y un posible sicario. En ella, los interlocutores analizaban dos opciones para hacerle "desaparecer completamente". Una optaba por asesinarle en una de visita a Londres y se parecía al plan que en noviembre del 2006 acabó con la vida del ex espía ruso Alexander Litvinenko, quien murió por una dosis de la sustancia radiactiva polonio-210. La otra apostaba por aniquilarle cuando se desplazara en su avión privado a su castillo en el sur de Georgia.
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