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DESPERDICIA UN ÚLTIMO BALÓN PARA EMPATAR

España se queda con la miel en los labios ante Francia en el Europeo de balonmano (27-28)

La selección española de balonmano ha comenzado su andadura en la segunda fase del Campeonato de Europa de Noruega con una derrota (27-28) ante Francia, en un encuentro en el que el equipo de Juan Carlos Pastor desperdició de un último balón para haber logrado un empate, que hubiera situado al equipo nacional en una inmejorable situación para llegar a las semifinales.



Noticia publicada el 22-01-2008

L D (EFE) Sin embargo, la imprecisión que lastró el juego del conjunto español en la segunda mitad impidió que tan siquiera, pese a contar con dos atacantes más sobre la pista -tras exclusión de Girault y la presencia de Romero como portero jugador-, tuviese la oportunidad de lanzar. Un mal pase de Roberto García sepultó las esperanzas españolas, que si el pasado domingo afrontó ante Alemania una prueba de carácter, tras el varapalo que supuso la inesperada derrota con Hugría, este martes ante Francia encaraba un examen para conocer si los pupilos de Juan Carlos Pastor pueden aspirar realmente al oro o no.

La solidez del conjunto galo, al menos de inicio, penalizó cada uno de los fallos de la selección e impedía a España cometer la más mínima imprecisión, un requerimiento que no está a la altura de cualquier equipo. Pero el equipo de Juan Carlos Pastor, recurriendo al mismo juego pausado y elaborado que utilizó para destrozar en ataque a Alemania el domingo, se colocó rápidamente con ventaja en el marcador. Lástima que el más mínimo fallo tanto en ataque como en defensa tuviera como resultado un gol de conjunto galo, que remontó hasta en tres ocasiones en los primeros 20 minutos la renta de dos goles (2-0, 4-2 y 9-7) de la que llegó a gozar el equipo español.

Pero el equipo nacional no desesperó, y pese a ver cómo Francia, gracias a una exclusión de Raúl Entrerríos, volvía a enjugar una nueva renta de dos goles (12-10), siguió sin perder un estilo de juego, en el que brilla más que nadie Alberto Entrerríos. Brillantez que aportó por el bando galo el lateral izquierdo Daniel Narcisse, que con sus seis tantos, hizo olvidar a un gris Karabatic, a día de hoy imprescindible para ver la mejor versión del equipo francés, que pese a todo se marchó al descanso con empate (15-15) en el marcador.

Un Karabatic que, por desgracia para los intereses de Juan Carlos Pastor, sí apareció en los primeros compases de la segunda mitad, lo mismo que el barcelonista Jerome Fernández, que con dos tantos cada uno dispararon por primera vez la ventaja de Francia a unos inquietantes tres goles (16-19). La renta no tardó en llegar a cuatro tras un robo de balón de Karabatic que el central del Kiel alemán se encargó de aprovechar, en lo que pareció el punto de ruptura definitiva del encuentro para el bando francés (17-21). España dispuso con la exclusión de Bertrand Gille para volver a engancharse nuevamente al duelo, pero la selección, que perdió el aplomo y la compostura que mostró en la primera mitad, no sólo no aprovechó el hecho de contar con un hombre más, sino que pareció hundirse un poco más tras un espectacular gol de Abalo (17-22).

Pastor recurrió entonces a la entrada de Iker Romero, que ante Alemania tan sólo salió a la pista para lanzar algún que otro penalti. Aunque su puesta en escena no sirvió para recuperar la fluidez ofensiva, al menos sí permitió a España mantenerse con vida en el marcador. Los cuatro tantos del barcelonista, así como un par de buenas intervenciones de Hombrados, permitieron acercarse a los españoles a tres tantos (23-26) a diez minutos para el final. Diferencia que llegó a recortarse a tan sólo dos (25-27). E incluso España pudo ponerse a un solo gol si Romero no se hubiese empeñado en lanzar con efecto un penalti que se marchó fuera de la portería de Omeyer cuando restaban cinco minutos para la conclusión. Un error que supuso el inicio de un buen puñado de oportunidades perdidas para España -un palo, un rebote imposible, un fallo en el pase... - hasta llegar al despropósito final, demostrando que el equipo de Juan Carlos Pastor está hoy por hoy un pasito por detrás del 'gigante' francés.


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