L D (EFE) El fallo en el lanzamiento de Mariano Ortega propició que Tomas Svensson pudiera lanzar un último pase largo y bombeado que cayó en las mano de Kallmann que anotó a puerta vacía, después de que España hubiera arriesgado con portero-jugador para paliar la inferioridad numérica con la que afrontó el minuto final.
Un duro castigo para una selección nacional, que pareció en los minutos iniciales haber superado el batacazo que supuso su incapacidad para arrancar un empate al gigante francés, con una ordenada defensa, que como ha ocurrido muchas veces a lo largo del campeonato no encontró continuidad en ataque. Así, el pequeño despegue del conjunto sueco se produjo como consecuencia de dos precipitaciones ofensivas que impidieron a España realizar el cambio ataque-defensa, lo que no desaprovechó Suecia para abrir brecha en el marcador (2-4) con dos goles de Kallman y Boquist.
Tan sólo bastó que el ataque recuperase el acierto y la calma, para que la defensa, ya con Garabaya, Asier Antonio e Iker Romero en el eje central, volviese a mostrar la solidez inicial, lo que rápidamente se tradujo en el tanteador para el conjunto español (6-5). La lección estaba clara, pero España no pareció entenderlo y un lanzamiento fallido de Ortega, una falta en ataque de Aguinagalde y otra pérdida de balón, dispararon de nuevo a los escandinavos (6-8) en el marcador.
De este modo trancurrió el primer período, combinando errores ofensivos con brillantes acciones defensivas, que permitieron lucirse al contragolpe a todo un especialista como Juanín García, y con España haciendo la "goma" en el marcador. Ni tan siquiera las dos superioridades numéricas de las que gozó la selección -la última a menos de seis minutos para el descanso- sirvieron para que España diese el golpe de autoridad necesario para quitarse definitivamente la presión en un choque que llegó al descanso con 14-13 para los de Juan Carlos Pastor.
España comenzó con muy buena pinta la segunda mitad, en buena parte gracias a las paradas de 'Joseja' Hombrados, nuevamente el mejor del equipo nacional (17-14). Una ventaja que ni las dos exclusiones consecutivas de Asier Antonio y Chema Rodríguez, que dejaron por unos segundos con cuatro jugadores de campo a la selección, consiguieron recortar, gracias a la inteligencia de Juanín García, con dos goles de pillo en inferioridad (19-16). Pero cuando todo parecía más sencillo para el equipo español, ya con siete para siete sobre la pista, una vez más las precipitación y las pérdidas de balón -España por desgracia lidera en el torneo esta clasificación- permitieron a los suecos meterse otra vez de lleno en el partido pasado el ecuador de la segunda mitad (21-21).
Circunstancia que obligaba nuevamente a España a empezar, comenzando por la defensa, donde nuevamente Hombrados fue todo un seguro de vida, y continuando en ataque, donde Garabaya adquirió un inesperado protagonismo. Sin embargo, estos argumentos no eran suficientes para zafarse de los escandinavos, que encontraron en Kallman la mejor forma de subsanar la sequía goleadora de su gran estrella, Kim Andersson. De la mano del extremo, y tras una exclusión de Garabaya, Suecia se situó por delante en el marcador a menos de cinco minutos para la conclusión para colocar en el marcador un preocupante 24-26, un tanteador que obligaba a reaccionar de inmediato al conjunto español.
Recuperación en la que, una vez más, tuvo un peso especial el barcelonista Juanín García, que con un veloz contragolpe devolvía de nuevo las tablas con poco más de tres minutos de juego por delante (26-26). Pero el drama todavía estaba por llegar: primero fue la exclusión de Alberto Entrerríos, que obligó a España a jugar el último minuto y 45 segundos y, aunque la parada de Hombrados a lanzamiento de penalti de Andersson pareció poner a la selección en disposición de ganar, todo se vino abajo, como el día de Francia, con una fallida jugada final.

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