Noticia publicada el 30-04-2008
(LD- R.C.) El reverendo Jeremiah Wrigth ha copado la atención de los medios de comunicación durante más de tres días después de acusar a la administración estadounidense de cometer terrorismo y de inventarse la enfermedad del SIDA para acabar con la población negra.
No es el primer soponcio que le provoca el reverendo Wrigth a Barack Obama en la costosísima campaña demócrata pero sí parece ser el último. Quien le introdujera en el mundo de la fe hace veinte años ya "no tiene disculpas". En estos términos se movió el senador de Illinois que se mostró "apenado el espectáculo" y "las propuestas ridículas" del reverendo.
Para el aspirante demócrata a la disputadísima nominación presidencial los comentarios del reverendo “contradicen directamente todo lo que yo he hecho en mi vida”. “Lo que me ha molestado es que atribuyera mis anteriores comentarios sobre sus primeras apreciaciones a una postura política”.
Tras visitar WistonSalem y Carolina del Norte, Obama habló a la prensa. “Él me ha ofendido. Ha ofendido a todos los americanos y debe ser denunciado. Y es lo que estoy haciendo hoy, muy clara e inequívocamente”.
Es más, el senador de Illinois reconoció que el hombre que ofició su matrimonio y bautizó a sus hijos ha causado “un gran daño” con su comportamiento “destructivo”. Dice que ha “mostrado la falta de respeto a su persona y yo creo que ha sido un insulto a todo lo que yo he intentado hacer en esta campaña”.
Ni el pero de los enemigos de Barack Obama hubiera urdido mejor trama para sabotearle la campaña que la que ha realizado su mentor espiritual. De hecho, el equipo del senador afroamericano juegan con esta idea para, en último término, intentar redimirlo del pecado de haber confiado en el incendiario reverendo. “Está bastante claro que el reverendo Wrigth no está por la labor de ayudar al senador Obama”, recogen la edición online de
Times.